ANTONIO BURGOS | EL RECUADRO


ABC de Sevilla,  20 de julio de 2019
                               
 

Triana adopta a Sevilla

Menos Papa, y eso que se llama Francisco, en esta Nueva Roma que ya dejó dicho Vicente Lleó que es Sevilla, a Curro Romero lo han hecho ya de todo. Poco es, nos parece a los que profesamos la fe del currismo, que es una religión en la que lo tenemos por Papa del Toreo; una filosofía, un modo de ver y de sentir la vida. Algo así como el Betis, sólo que con veinte muletazos en vez de trece barras. No ha habido distinción de la Junta, del Ayuntamiento, del Ateneo, de la que llamamos sociedad civil que no se la hayan concedido a Romero, y con todo merecimiento. Romero es un mito de Sevilla, al que paran por la calle para hacerse un "selfie" los muchachos que cuando se retiró en La Algaba ni siquiera habían nacido. ¿No dijo Villalón que la Giralda era madre de artistas y molde de fundir toreros? Pues la Giralda de Villalón fundió a Romero y después tiró el molde al río, a la altura de la escalera de Tagua o por la zapata de la calle Betis. Por eso quizá ahora le conceden con ocasión de la Velá de Santiago y Señá Santa Ana un título que le faltaba: el de "Trianero Adoptivo". Título que me plantea grandes dudas. ¿Quién adopta a quién? ¿Triana adopta a Curro Romero o Curro Romero adopta a la Triana que siempre llevó dentro con un cante del Zurraque? Hace ya muchos años que la adoptó. En la mismísima calle Castilla, que tampoco es mal sitio, a mí me hizo ver una tarde el poeta Rafael Peralta Revuelta que Romero es un torero de Triana, no de Sevilla.

En Sevilla los toreros son de armonía y canon, apolíneos, de pies juntos, de recorte con gracia y galleo por la cara: Joselito, Chicuelo, Pepe Luis, Pepín, Manolo González. Son como un palio de cajón. En Triana los toreros son de compás abierto y manos bajas, desgarrados, desmayados, dionisíacos: Belmonte, Curro Puya, Cagancho. Son como un palio con sonoras bambalinas. Pero esta Sevilla es más rara que Hércules que la fundó. El torero ahora recuperado como simbólico de Sevilla, Chicuelo, tan de la Alameda, nació en Triana, en la calle Betis. Piensen en un torero simbólico y mítico de Triana, principio y fin del toreo, como Juan Belmonte. Bueno, pues el trianerísimo Belmonte, tan del Altozano, nació en la calle Feria. ¿Y Curro? Pues Curro nació en Camas, porque los mitos de Sevilla nacen donde les sale de... los alamares. Y simboliza Curro las dos orillas del toreo, lo apolíneo y lo dionisìaco, el toreo embraguetao, espatarrao, de compás abierto, de Triana, y el toreo medido como un "Soneto", lleno de gracia, de Sevilla.

Pienso que esa suprema contradicción entre Triana y Sevilla, entre lo apolíneo y lo dionisíaco del toreo, tiene su clave en Curro. Piensen en la definición del toreo según Sevilla y en el toreo según Triana y vendrán a la conclusión a la que llegué hace mucho tiempo: que el que pasa como simbólico y mítico torero de Sevilla, Curro Romero, es en verdad, ética y estéticamente, un torero de Triana. La verdad de la verónica de Romero viene directamente de Curro Puya, que le fue revelada por Salomón Vargas, su profeta. Curro, siendo el torero de Sevilla, jamás ha toreado con los pies juntos y las manos altas, apolíneo, sino que su hondura ha venido siempre del desgarro dionisíaco trianero. "Torea con la femoral", le dijo Rafael de León. Y de rodillas, ni en misa. Cuando Romero me contaba la esencia de su vida lo presentía. La señora Andrea lo llevaba a ver las cofradías de Triana y a comprar cal en los polveros de Triana. Curro jugaba al dominó en la Peña Trianera. Para Camas, Sevilla se llama Triana. Y para Triana y para Sevilla, la esencia de las dos orillas del toreo se sigue llamando Curro Romero.

Ah, y los monumentos. El torero que pasa por el de Triana, Belmonte, mira a Sevilla desde su escultura de Venancio Blanco en el Altozano. El que pasa por el torero de Sevilla, Curro, no sólo mira a Triana desde la orilla del Paseo Colón en la escultura de Sebastián Santos, sino que hace un desplante. ¿A "Flautino"? No, a Sevilla, para que la ciudad sepa que adoptó como suyo a un torero de Triana, tan mítico con Justa y Rufina. Las trianeras aguantaron a la Giralda. El Faraón, Justa y Rufina en una sola pieza, aguantó desde la Triana de Camas el toreo según Sevilla.

 

 

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