Consejos para no hacer el ridículo en la feria de Sevilla
 |
|
 |
| Cartel de feria de García Ramos, 1912 |
|
Cartel de feria de Gustavo Bacarisas, 1917 |
|
Como el Diccionario de la Real Academia de la Lengua de gordo
tendría que ser este Manual de Estilo o Libro Gordo de Normas de
Petete para no hacer el ridículo en la feria de Sevilla.
Empiezo por decir que es la Feria, en singular,
absolutamente singular y única, y no las ferias. Este es
el primer consejo, no digan nunca las ferias, porque
entonces los sevillanos van a notar a chorros que no son ustedes
precisamente paisanos de Curro
Romero, Velázquez, Antonio
Machado, los Hermanos Bécquer o Los Morancos de Triana.
El segundo consejo es que, por favor, no llamen Faralaes
al traje de gitana o de flamenca. Que por cierto es el único
traje regional español que tiene moda y con el que los gustos
cambian cada año. Los trajes de otras regiones se heredan de
abuelas a nietas, pero aquí menudo pitorreo le iban a armar a la
que saliera con el traje de flamenca de la abuela...
Para no dar la nota por fa, por faralaes, la
única palabra que empieza por fa y se puede decir en Feria
es farolillo. Aquí los faralaes son, gracias a Dios,
volantes, faldas de volantes, o trajes de gitana, o trajes de
flamenca. Que deben cuidar las señoras si se suben a un coche de
caballos, que es como se llama eso que muchos, antes de estudiarse
este Manual, llamaban calesa. Aquí nadie va en calesa, eso
lo dejamos para Sarita Montiel en "El Relicario", que va
en calesa pidiendo guerra. A la calesera es una forma de
enganche de los coches de caballos, pero eso pertenece al apéndice
de este Manual. Aquí se va en coche de caballos, que los hay de
cien nombres, piter, vis a vis, sociable, carretela, que se pueden
aprender en la Exhibición de Enganches que suele preceder a la
Feria. Ah, y si cogen ustedes un honrado coche de caballos de
alquiler, aunque en realidad es un milord, no les extrañe si les
dicen que van en un pesetero, más bien un milesdepesetero,
porque pegan unas estocadas que ni Joselito y José Tomás juntos.
En las casetas, que lo sepan, no hay jolgorio, sino, en
todo caso fiesta. O mejor, diminutivo: una fiestecita. O un
flamenco. Si les invitan a un flamenco, señora, no se crea
usted que le van a dar un Canales o un Cortés para usted sola. Se
sobreentiende que le invitan a una fiestecita flamenca por la
noche en la caseta.
¿Qué más? Ah, sí, que no son unos vinos, sino una
copa de fino o una caña de manzanilla, que se está imponiendo
como el vino de la Feria. Feria en la que, bromas aparte,
todo cabe, porque no deben nunca olvidar que es tan universal
porque la fundaron un vasco y catalán. Un
vasco como José María Ybarra, Ybarra, como Don Emilio el del
BBV, y un catalán que hasta tenía nombre del partido de Pujol:
el señor Bonaplata, que vino a decir que Sevilla es bona si la
plata de la luna de abril sona en el Real de la Feria.
Y más consejitos: el sombrero de los hombres. No es sombrero
cordobés, es sombrero de ala ancha, y por favor, que las señoras
no se lo pongan como no sea de amazonas, y a caballo. El sombrero
de ala ancha no forma parte del uniforme de infantería de feria
de las señoras. Y mucho menos se vayan a comprar ustedes en un
puestecillo uno rojo y de cartón y vayan a ir por la feria con
él y unos clavelones de plástico en el ala, que eso es el modelo
Inserso de la Feria del fin de semana, especialmente el
último domingo por la tarde .
No vayan a la feria demasiado temprano. La duquesa de Alba, que
le gusta ir a las 2 de la tarde, como antiguamente, cuando llega
se encuentra nada más que a los regadores y a los que reparten la
Cocacola. A la feria cada vez se va más tarde. Para que lo
entiendan, la mañana de la feria es la tarde del reloj y la noche
de la feria es la madrugada. La mañana empieza exactamente a las
4 de la tarde. Y el tópico "a las cinco en punto de la
tarde" de los toros de García Lorca es a las siete en punto,
que al fin y al cabo son las cinco hora solar.
Pueden ustedes bailar sevillanas al rebujón, aunque no las
sepan y mucho menos las hayan aprendido de academia. Nadie les va
a corregir la exactitud de los pasos, y hasta les agradecerán la
voluntad que ponen. Pero, por favor, no hagan como algunas
señoras, que a hacer el ridículo de la forma más espantosa con
unas copitas encima le llaman bailar una rumbita flamenca.
En cuanto al vino, el único peligro es la rebujina: que si
empezáis con fino, sigáis con fino, y si con manzanilla, sigáis
con manzanilla. No confundir la rebujina peligrosa con el
simpático rebujito, que es manzanilla de Sanlúcar aliviada con
gaseosa americana y refrescada con hielo.
Y que ustedes lo pasen bien. ¿A dónde vas? ¡A la Feria, a la
Feria! ¿De dónde vienes? De la Feeeeeeeeria...
COPYRIGHT ©
1997
Prohibida la reproducción total o parcial de todos los contenidos de esta
publicación electrónica sin autorización escrita de su titular.
| Para buscar dentro de El
RedCuadro |
|
|
|
Más
temas de Feria en El RedCuadro:
Faralaes
La
Feria de Pepe el Escocés
Segunda parte de la Verdadera Biografía Falsa de Pepe el Escocés
Historia de las portadas de Feria
Estampas de Sevilla sobre la Feria
- La
caseta de Er 77 y otras estampas de Feria
-
- El
arte de los enganches
Carta a una visita de la Feria
El Abanico, mensajero del viento
Don
Julián Besteiro en la Feria de 1933
Doña
Victoria Eugenia, una Reina en la Feria
Virtual Real de la Feria
"Zoy andalú, cazi ná"
-
- PERSONAJES DE SEVILLA
-
- FLAMENCO Y COPLA
RECUADROS
DE SEVILLA
ENLACES
RECOMENDADOS DE TEMAS DE SEVILLA
GUÍA
DE LA FERIA EN ANDALUNET
Evolucioón
histórica de la Feria El
caballo en la Feria La
Calle del Infierno
Cómo
es una caseta Anecdotario
de Feria Plano
de la Feria
|