| Voto por el Príncipe de Asturias
con barba y por el Rey sin chaleco... |
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| Don Felipe, con barba como persona de
orden |
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El Rey, con chaleco como Marichalar |
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Me has cogido, Rosa, en el momento en
que iba a llamar por el teléfono inmóvil, que no sale de casa, al 905 500 etcétera,
para lo de la barba del Príncipe de Asturias. Pero aprovechando que el Pisuerga pasa por
Villacastín, te lo digo desde la salita y así me ahorro la llamada. Con esta barba,
¿cómo quieres que diga que no se la deje? El Príncipe se debe dejar la barba porque la
barba, que antes era de los rojos, ya sólo la usamos las personas de orden, como Jaime
Mayor Oreja, un barbudo que debe pedir una subvención europea, porque en las últimas
horas ha estado sembrado.
Voto pues porque el Príncipe se ponga la
barba y voto también de paso, Rosa, porque el Rey se quite el chaleco de los trajes, que
lo hace viejísimo. Dónde va a parar lo encorsetado que estaba inaugurando el curso en
Navarra, de chaleco, y lo sueltecito que iba de traje inaugurando la nueva línea del
Metro de Valencia. Mira, Rosa, la plaza de tío del chalequillo en esta Familia Real (que
tan bien se gana el sueldo y que no para) ya la tiene en propiedad Marichalar, que creo yo
que usa chaleco hasta con el pijama de elegante que nos ha salido...
Ah, y voto porque a la moda de Barcelona le
quiten el nombre de Salón Gaudí. ¿Qué habrá dicho el castísimo arquitecto Gaudí
desde ese cielo donde quieren beatificarlo cuando haya visto que por la pasarela de su
nombre paseaban las chavalas del bikini compacto que cabe en un paquete de cerillas?
Aunque si hay que votar, Rosa, ¿qué quieres que te diga?, entre el beato Gaudí y las
chavalas, me quedo con las chavalas. No me defraudan, como me defraudó Rivera Ordóñez
con Tico Medina, por lo del chaqué de la boda por antonomasia. Hasta ahora las figuras
del toreo se habían casado de uniforme, que para los matadores de toros es el traje corto
campero. Lo único que le ruego a Francisco es que antes de enchaquetarse y de
enmarichalarse, que mire una foto de boda de nuestro recordado Paquirri.
Ah, y tienes que darme el número de donde
te han decorado el plató, para poner aquí en la salita un sinfonier tan increíble cómo
ese de los cajoncitos y los tiradores de Ifni que te han puesto. Verás que aunque esto no
sea el Palacio de Liria, nos hemos buscado otro rincón de la salita, para no desentonar
del glamour de renovado amor y lujo del renovado Extra Rosa.
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