Recogidas por Antonio Burgos con las aportaciones de los
lectores de "El RedCuadro"
FLORILEGIO DE COPLAS O SAETAS PARA CANTAR AL PASO DE LA
ALEGORÍA DE LA MUERTE, VULGO LA CANINA, QUE SALE DE LA REAL CAPILLA DE SAN
GREGORIO DE SEVILLA. ESCRITAS POR UN INGENIO DE ESTA AUTONOMÍA A LA DEVOCIÓN Y ENCARGO
DEL PRÓCER DON MANUEL GONZÁLEZ FIGUEROA, NATURAL DE LA VILLA DE ROTA.
El paso de la Canina
que por las calles camina
en esta bella ciudad,
mandadlo a la Faculta,
Facultad de Medicina.
Porque el famoso esqueleto
de aquesta persona humana
para el día de mañana
sacará de algún aprieto
al estudiante paleto
que hoy la mira en La Campana.
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Malas puñalás le den
al escultor que te hizo
porque parece que quiso
que "el pensador de Rodén", (Rodín)
echada la carne al guiso,
se quedara como ven.
Amarrar todos los perros
que por la calle camina,
sobre veinte costaleros,
el paso de la Canina.
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El paso de la Canina
entre cuatro cirios, cuatro,
es una radiografía
hecha en García Morato.
Los perros, el sepulturero,
le tienen gran afición,
médicos de cabecera
y otros de igual condición.
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El paso de la Canina,
que sale de San Gregorio,
lo debieron de sacar,
a hombros, del tanatorio.
Con el paro que está habiendo,
si alguna carne tuviera,
en la olla del cocido,
a la Canina yo viera.
Porque dice un costalero:
con el tuétano del hueso
se hace un caldo de puchero.
Y, si no es verdá,
que me lleve la Canina
al Valle de Josafat.
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La Canina es tan chupada
porque hubo un sacristán,
que dos días por semana
le fue dando Biomanán.
Mecedla bien, costaleros;
que no se mueva un clavel,
no vaya a descoyuntarse
la tibia y el peroné
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Nihil obstat,
Imprimatur:
Emeterio, Obispo de BarbateJuan,
Obispo de la Algaba.