138 Fotografías del Movimiento Nacional en Sevilla
" En las primeras horas de la tarde del diez y ocho de julio, el General Queipo de
Llano tomó el mando de la División, después de detener al General Villa Abrille. Se
trasladó al cuartel de San Hermenegildo, arengando a las tropas que lo recibieron con
entusiasmo, y ordenó la salida de las fuerzas que habían de tomar los edificios
públicos. En el grabado, el Excelentísimo Sr. D. Gonzalo Queipo de Llano, aparece
acompañado de su ayudante D. César López Guerrero y Portocarrero (foto 1).
El primer centro oficial que ocuparon las tropas fue el Ayuntamiento, después de
escasa resistencia. En las puertas de dicho edificio, se colocó un pequeño parapeto,
desde el cual, las tropas dominaban una gran parte de la plaza de San Fernando (foto 2). Los marxistas refugiados en los barrios, enviaron, en
plan de observación, un automóvil con bandera roja, ocupado por cinco comunistas. En el
primer choque con las tropas, en la plaza de San Francisco, quedaron fuera de combate,
pereciendo los cinco ilusos (foto 3).
En la Plaza de San Fernando, a pesar de la protesta de entidades artísticas y
culturales de la ciudad, habían colocado, en los primeros días de julio las autoridades
del frente popular, un cine de verano, que constituía un atentado a la estética de
aquella plaza señorial. Toda aquella instalación de listones y percalina, cayó al
primer choque de las tropas del General Queipo de Llano, con los que inútilmente trataron
de oponerse (foto 4).
El Gobierno Civil, llamó a su despacho a los oficiales de la Guardia de Asalto y
dirigentes comunistas, los cuales pasaron al Hotel Inglaterra para cortar el paso a las
fuerzas militares. Después de un intenso tiroteo, al primer disparo de cañón se
rindieron. En la fachada del Hotel podemos ver señales de los tiroteos (foto 5). Inmediatamente el Gobernador, Varela Rendueles,
declinó el mando de la provincia de Sevilla, tomando posesión de aquél, D. Pedro Parias
(foto 6) y de la Alcaldía D. Ramón de Carranza (foto 7), nombrados ambos por el General Queipo de Llano.
Bien pronto comenzaron en los barrios los saqueos y los incendios. De la perfumería
Tena, sacaron los marxistas varios automóviles a la Plaza de Churruca, y después de
rociarlos con gasolina, fueron pasto de las llamas (foto 8).
Los productos de dicha perfumería, así como los objetos de uso, fueron robados por los
rojos. Poco a poco han sido rescatados después, casi todos aquellos, en prostibulos más
o menos disimulados.
Al anochecer del día diez y ocho, salían de distintos puntos de la ciudad,
monumentales hogueras que, prendidas por manos libertarias, reducían a cenizas, las obras
de nuestros grandes artistas. Uno de los templos destruidos por la barbarie roja fue el de
San Roque. Si bien es cierto que el templo en sí, no era de extraordinario mérito
artístico, se hallaban en él, verdaderas joyas de arte, entre ellas el Cristo de San
Agustín, del siglo XIV. El incendio de esta iglesia alcanzó tales proporciones, que solo
quedaron en pie sus muros, como puede verse en el primer grabado (foto
9). También desapareció la iglesia de Omnium Sanctorum (foto
10), prendida por chulos, maleantes y prostitutas de la Alameda de Hércules-barrio
chino sevillano-. El convento de las Mercedarias, donde unas pobres religiosas se
dedicaban al tremendo delito de practicar el bien entre sus semejantes, también fue
quemado por la hordas rojas, según podemos ver en los dos últimos grabados (fotos 11 y 12). Ciertamente, era mas fácil lograr una
victoria a costa de inofensivas monjitas, que a costa de los valientes soldados del
General Queipo de Llano. "
"La bellísima iglesia de Santa Marina, fué que mada por los rojos, dueños de
aquel barrio, en la noche del diez y ocho. En los primeros momentos el virtuoso párroco,
consumió las Sagradas Formas y pudo esconderse merced a los caritativos sentimientos de
algunas mujeres, salvándose de una muerte segura, ya que aquellos salvajes le buscaban,
acusándole de haber disparado contra ellos. El interior de la iglesia, era un monton de
escombros, y a ellos arrojaron los marxistas varios cadáveres, uno de los cuales puede
verse en el grabado. (foto 13) Como permanecieron
insepultos, hasta que las tropas se hicieron dueñas del barrio, las ruinas de la iglesia
despedían un hedor insoportable, teniendo que circular las personas con la nariz tapada
para defenderse de aquel olor. (foto 14 y 15)
"No atreviendose los rojos del barrio de Triana a llegar hasta el centro de la
ciudad, se dedicaron a incendiar varias casa en la calle Reyes Católicos. Las de los
Sres. Marqués de Villamarta, Marañon, Fernandez Palacios (que recoge el grabado) (foto 16) y varias más, fueron casi totalmente destruidas, no
quedando de ellas más que los muros. Se replegaron después hacia Triana, incendiando
varias casas y un tranvía (foto 18) en la calle San
Jacinto. Asesinaron al Sr. Mensaque en presencia de su esposa, a la cual hirieron de
consideración. Destruyeron a hachazos las imágenes de la iglesia de la O, y en general
cometieron los más espantosos atropellos.
"Mientras tanto, en los cuarteles y en la División Militar, se presentaron
nutridos grupos de paisanos para empuñar las armas en defensa de la dignidad de la
Patria. El gorro cuartelero y un brazalete negro con el rojo escudo de la Falange -con
tres flechas solamente- fue el único uniforme que se dió a dichos voluntarios (foto 17). Se les entregaron armas y municiones, y después de
recibir órdenes y consignas del Jefe del Estado Mayor Sr. Cuesta, (foto 19) salieron para cumplir con verdadero heroismo los
cometidos señalados por el mando.
"En la Plaza de San Marcos instalaron los rojos el Comité durante los breves dias
de su dominación. Comenzaron por incendiar la iglesia destrozando todas las imágenes (foto 20). Pereció entre ellas, la Virgen de la Hiniesta, que
se habia hecho recientemente para substituir a la desaparecida en la iglesia de San Julian
en el año 1932, ocasionado también por manos marxistas. En la referida plaza se hicieron
distintas barricadas (fotos 21, 22 y 23), que fueron
valientemente asaltadas por fuerzas del Ejército, Falange y Requeté. El famoso Comité
Rojo ordenó los mayores desmanes, atropellos y crímenes durante los dias que funcionó
teniendo atemorizados a los ciudadanos pacíficos del aquel barrio.
"Durante los primeros dias de movimiento nacional, los pistoleros refugiados en
tejados y azoteas, molestaban con incesantes tiroteos con fines principalmente alarmistas,
pues disparaban al aire casi exclusivamente, desde sus escondrijos. Era muy dificil
localizarlos ya que se pasaban de azotea en azotea y recorrian manzanas enteras de casas.
Varios de aquellos pistoleros fueron hallados dentro de los depósitos de agua de las
casas. En los dos primeros grabados (fotos 24 y 25) podemos
ver soldados apuntando hacia lugares de donde habian salido disparos, esperando que la
agresión se repita para cercar la casa y apoderarse del alarmista.En aquellos dias
circulaban por toda la ciudad patrullas de soldados (foto 27)
y paisanos, en camiones, para acudir con facilidad al sitio donde fuera necesaria su
presencia. Gracias al heroismo de unos y otros, bien pronto llegaron a la Prision
Provincial (foto 26), camiones con los primeros detenidos."