Estampas del Verano 

Estampa número 1

Una colaboración especial de Julio Domínguez Arjona para El RedCuadro

"Como hay río, habrá cucaña..."
Muchachos en la cucaña de la Velá de Santa Ana

 

Estampa número 2: La moda del calor y Un Real de arena y sal

Estampas número 3: España sin ir más lejos y Una de sevillanos a la plancha

Estampa número 4: Un microclima de velas y Ya pasaron siete años...

Estampa número 5: Montejaque, soldados un solo verano y Cine bajo las estrellas

Abilio, el último puesto de agua
El Puesto de Abilio, del Parque, en 1950
Sevilla, 1950: Abilio, puesto de agua de la Plaza de América, a espaldas del Pabellón Real.
 

Como decía unos de los personajes de la divertida obra teatral "Anacleto se divorcia", en Sevilla tenemos por orden jerárquico de calima " el caló, la caló, los calores y las calores"; en este último estadío, uno ya se tenía que quitar hasta el pellejo. Pero la verdad sea dicha, como dice un amigo mío: Sevilla se esta "canariasando"; es decir, estamos siempre en torno a los 25 ºC, como diría Maldonado, momento antes de ponerse la túnica de la Soledad de San Lorenzo y parece que las calores son un recuerdo de los veranos sevillanos de antaño. De todas formas, los sevillanos siempre los hemos combatido y bajo el nombre de "Las Calores" podemos ver las distinta formas de lucha "anticalorista" sevillana.

Y una de las maneras de combatir las calores es con el puesto de agua. El puesto de agua en sus orígenes en Sevilla, a mediados del siglo XIX, fue una solución para acercar el agua, agua potable, a aquellas zonas donde había una importante concentración de público, y las redes de agua corriente no habían llegado aún.También estaban las redes del agua filtrada, A.F ( ¿ que sevillanos saben hoy en día lo que significaba estas siglas y cuales eran su uso ?).  Con posterioridad, de puesto agua se avanzó a puesto de agua y bebidas, siendo estas construcciones por lo general reducidas, ventiladas, y acristaladas donde todo era mostrador, y un enjambre de mesas y sillas lo circundaban, generalmente  de madera, de enea o mimbre.-

En una época donde no existía el aire acondicionado, ni climatizadores, sólo abanicos y pericones, ni las cámaras o botelleros, sino la siempre eficaz nevera de zinc con la barrahielo, ni tiradores de salmuera, sino la fresca agua del búcaro con sabor a anís, ni cubanas , ni polos, sino chaquetas de mil rayas y de hilo, de las  formas que había de sofocar el verano, era buscar la brisa natural del atardecer, en los puestos de agua, de nuestros paseos y parques. Allí había sitio para la tertulia animada, sin vecinos a los que molestar haciéndole mas insoportable el insomnio del calor, con una solería de albero recién regado, y un techo de estrellas entre las ramas de plataneras y jacarandas, donde, aun no se había inventado el cubata, el JBconsevená o el tinto de verano con cubitos de hielo, allí se bebía la cerveza de botellín, las gaseosas, los anisados, los jarabes de corteza de sidra y la zarzaparrilla con tapa de chochos ( con perdón ) , las avellanas , las aceitunas machacás, er adobo, er  pavía, er menudo  y el tomate o las papas aliñás. Todo era mas natural.-

Con estas dos muestras gráficas del Puesto de Abilio pueden ver como hoy en día uno de los pocos puesto de agua que queda en funcionamiento en Sevilla, por la misma familia que fue concesionaria, desde la Exposición del 29. Parte de nuestra cultura arquitectónica, de nuestra cultura social, de nuestra propia idiosincrasia, que la vamos arrinconando y sustituyéndola por veladores de plástico,en calles de plástico, donde los aires acondicionados vomitan aire de fuego, y en vasos de plástico, tomar tapas de plástico, dejando una estela de suciedad y ruido, la paz del silencio y la limpieza aún no ha entrado en la protección ecológica municipalmente oficial .-

"Y Sevilla se nos va ..."

                                                                                 

Dueño, camareros y clientes del Puesto de Abilio
Atardecer veraniego de Sevilla,   hace 50 años. Propietario, dependencia y clientela posan frente al puesto de agua de Abilio, en el Parque de María Luisa. No se pierdan al camarero encargado de los veladores con su cartera a la cintura. Sillas de mimbre,chaquetas, corbatas y palomitas en pleno verano. Estrechas estanterías de maderas pobladas de anisados, jarabes y coñac. Todo era mas sosegado...-
La sombra verde
La calle Oriente, en 1932... con sombras de árboles
1932 Calle Oriente ,actual Luis Montoto, esquina con Fernando Tirado: arboleda, tranvías, !! un solo coche circulando !!. Paz y ...mucha sombra.
 
Al excmo/a de turno de nuestro Excmo. Ayuntamiento, como buen sevillano/a, parece el mal de las dualidades, Betis/Sevilla, trianera/macarena , y un amplio etcétera. Tenemos , por lo visto una política oficial municipal, de una ciudad verde ( ignoro si Don Manué tendrá algo que ver en esto, por aquello del Betis ) y por otro lado es , en la actual, etapa municipal, en la que mas arboles, con casi mas de medio siglo , se han cortado.-

Asistimos a platanisidio de San Telmo, ( del que usted dio buena cuenta en El Recuadro ) y recientemente a talas de arboles por la zona del Duque y la Encarnación. Es cierto que por otro lado Sevilla la han llenado de Donnuts, con arbolitos, sacados de revista de decoración, dignos de terrazas , de pretenciosos nuevos ricos, y a San Telmo le han puesto unos pinaculitos cónicos, posiblemente inspirado en el exorno floral de la Virgen del Valle.-

Señor/a excmo /a de turno, Sevilla no necesita arboles monos, Sevilla necesita arboles que en primer lugar den sombra, y después que sean todo lo mono que ustedes quieran. No nos llenen usted Sevilla de inútiles, carísimas y monadas arbóreas, modelos bonsai del compañero Felipe.-

En 1932, el excmo de turno lo tenía muy claro, Sevilla en sombra con sus arboles gigantescos, una calle de la anchura de Oriente se podía atravesar bajo una sombra muy agradable y necesaria en verano.Si se fijan en la foto ,hasta debajo de un árbol había sitio para la instalación de un pequeño negocio de alquiler de carrillos de mano. El tranvía, con sus raíles y cables, al Sol y al aire, ¿ porque no vuelven los tranvías en vez del metro , como hizo la ciudad de San Francisco en los años 80 ?.Un niño en pantalón corto y mangas de camisa contempla el paso de un único coche, igual que ahora, una avenida endémicamente colapsada de tráfico.-

De esta muestra gráfica solo queda viva la casa de pisos que hace esquina entre Oriente y Fernando Tirado, obra del insigne arquitecto Aníbal González que acometiera en 1925, años antes que culminara sus muchas magnas obras en la Exposición Iberoamericana de 1929. De los arboles no queda ni.... la sombra.

                                                                                 Julio Domínguez Arjona

                                        
                      Correo electrónico del autor: IBM18463@globalnet.es

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Vea las "Estampas del Rocío", por Julio Domínguez Arjona
     Y las "Estampas del Corpus", del mismo autor


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