Diario El Mundo

Tres a raya

 Antonio Burgos

El Mundo,   domingo 20 de septiembre de 1998


El tópico "cambio de escenario" - "Los años del rencor", dos días en cartel - El teatro del Liceo de Esperanza Aguirre

  Dibujo de Angel y Guillermo

Dibujo de Angel y Guillermo

El tópico "cambio de escenario"

Antes fue lo del Estado Español; luego, a nivel; más tarde, salto cualitativo; lo último era ese lo que es, absolutamente prescindible en la frase . Ahora, el escenario. Siempre tiene que haber un remoquete fresco y recién importado de alguna lengua extranjera, para que sean más fáciles las declaraciones, los comentarios, los editoriales. De no haber sido por el escenario, ¿cómo podían muchos haberse pronunciado sobre el alto el fuego que es una tregua? Me parece que estoy en el Teatro Real más que en el real teatro de operaciones cuyo parte de la victoria dice que euskaldunes todos, la guerra ha terminado, trigésimo año triunfal de la violencia. Me parece que estoy en el teatro, de tanto escenario para arriba y escenario para abajo, que si ha cambiado el escenario... ¿Qué escenario? ¿La montaña de Iquitos en el Perú donde se fue Aznar a conjurar el maleficio del beneficio de la duda sobre la ETA? ¿O la BBC? Ah, sí, el cambio de escenario es que los mismos encapuchados que antes asesinaban a los concejales y a los guardias civiles, o ponían las bombas de Hipercor, ahora salen en la BBC. ¿O es el cambio de escenario que no quieren ser españoles, pero no le hacen ascos a ser irlandeses del Norte?

Quiero confortar mi perplejidad con las páginas del Diccionario académico y mis cuitas aumentan. "Escenario: parte del teatro construida y dispuesta convenientemente para que en ella se puedan colocar las decoraciones y representar las obras dramáticas o cualquier otro espectáculo teatral." Ah, ya, esto es que terminó la obra dramática de los 800 muertos y va a empezar otro espectáculo teatral. Ah, ya. Esto tiene que ser que el escenario es ahora el brindis de La Traviata de los nacionalistas, que ha dicho Rodríguez Ibarra que los españoles se dividen en dos clases: los que creen el verismo del teatro del cambio de escenario y brindan y los que, como no se creen el montaje, no brindan. Lo que más me inquieta es que aunque hayan cambiado de escenario nadie se atreve a soltar en el teatro la paloma de la paz. Quizá es que no estén seguros de que dentro de un tiempo no le aventen cuatro tiros otra vez.

 

"Los años del rencor", dos días en cartel

A veces una eternidad puede caber en una semana. ¿Se acuerdan ustedes cuando nombraron seleccionador nacional de fútbol a Camacho? Tras la tromba de tregua, eso parece que fue aproximadamente en el siglo XIX, que ni siquiera habían inventado los ingleses el fútbol en Huelva. ¿Se acuerdan de cuando José Borrell dio su discurso a la nación y resultó que no era discurso ni era a la nación, ni era nada de nada? Tras la tregua y el cambio de escenario, eso parece que fue aproximadamente en el siglo XVIII. No habrá más hechos que las promesas y las palabras de cuatro folios, como dice Aznar, pero los hechos llevan tanta velocidad como las balas que aseguran no dispararán ya los que acaban de enfundar y que han sacado más rápido que los que todavía no se lo creen. ¿En qué quedan ahora Los años del rencor, ese título no sé si de novela del Nadal o de culebrón de Televisa? Ahora que hablan de cambio de escenario,hubiera sido un buen título, de no haber caído el telón sobre la violencia. Con el antiguo escenario, Los años del rencor hubiera llegado a las trescientas representaciones.

Borrell le puso un buen título a su obra, pero por culpa del cambio de escenario no ha llegado a ser representada. Quedó en la lectura en privado al elenco por parte de su autor. En su partido sigue privando otra obra, Enseñar a un sinvergüenza; enseñar en el sentido de mostrarlo, no en su acepción discente. Pero ni esa otra obra. Ni el nudo argumental de Los años del rencor se sostiene ya. ¿Barrionuevo y Vera dice usted? ¿Y quiénes son Barrionuevo y Vera ¿La cárcel de Guadalajara dice usted? ¿Pero en Guadalajara hay cárcel? Esto de Los años del rencor, que era una tragedia terrible, ni siquiera ha quedado en comedia de situación. Para años de rencor está la situación... Rencor, rencor, el que ahora se advierte en otros lugares. Verás tú dónde va a ir a parar la Guardia Civil en el País Vasco cuando descubramos que aunque no hay condiciones, hay condiciones, ¿cómo no va a haberlas? Los que iban a ser años del rencor no han durado ni dos días en cartel.

 

El teatro del Liceo de Esperanza Aguirre

Doña Esperanza Aguirre, guapina: no la han comprendido a usted. O se ha explicado mal. Completamente de acuerdo con usted en que hace falta en Barcelona un Liceo Español. Choque usted esos cinco, doña Esperanza. Pues naturalmente que hace falta un Liceo Español. Lo que ocurre es que son unos desagradecidos. Usted, claro, se enteró de que como el Liceo era una cosa suya tan de ellos, tan simbólica, tan metida en su cultura y en su sociedad, y como supo que aquello había ardido, pues lo que quiere en realidad es ofrecerle otro Liceo. Un Liceo donde se cante opera española, La Luna de José María Cano y demás, pues naturalmente. No hay derecho a que las óperas del Liceo sean exclusivamente en italiano y en alemán, estamos hartos tanto Wagner y tanto Rossini... Usted ha querido poner un poco de azucarillos y aguardiente en el vaso de agua clara que dijo Pemán que es la lengua catalana y no la han comprendido. Porque usted sabe, que el Liceo que tanto simbolizaba para ellos salió ardiendo, ya se quedó la Rambla sin primavera, que cantaba Concha Piquer, y ya lo dice también el lema publicitario: "Dos liceos, mejor que uno". He comprendido su mensaje y constato que afecta fundamentalmente al teatro lírico.

Porque en caso de que se haya referido usted, doña Esperanza Aguirre, a un liceo para enseñar la lengua y literatura españolas, en plan Marqués de Tamarón e Instituto Cervantes con Cela y Alberti de patronos, se ha quedado corta. Estoy harto de pasar por la avenida Avinguda y por la calle Carrer y he visto cientos y cientos de letreros de academias y liceos de inglés, de francés, de alemán, de italiano. Y, que yo sepa, nadie ha protestado. Usted se ha quedado corta. Tendría usted que crear por lo menos 24.678 liceos españoles para que el castellano estuviera en igualdad de condiciones con el inglés, el francés o el alemán. Y que conste que no hago una tormenta en un vaso de agua (clara). Me refiero al español como cuanto es en Cataluña: como una lengua extranjera. Ay...


El Mundo, edición íntegra en Internet

 

   


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