Diario El Mundo

Tres a raya

 Antonio Burgos

El Mundo,   domingo 27 de septiembre de 1998


El Congreso, del paripé a la escenificaciónDe Abuelo Cebolleta en Casablanca - Ahora todos los presos eran de Tercera

  Dibujo de Angel y Guillermo

Dibujo de Angel y Guillermo

El Congreso, del paripé a la escenificación

Toma, si no querías caldo de la cursilería de escenario, ahí tienes dos tazas de escenificación. Si no hablas ahora de la escenificación, ni estás preparado para la vida moderna ni nada. Dicen que el consenso parlamentario entre el PP y el PSOE, entre Borrell y Aznar, fue una escenificación. Vamos, un paripé, porque sabrán que se escribe escenificación, pero se pronuncia paripé. Dicen que fue un bebedizo de menta y ajonjolí que Aznar le dio a Almunia en la Moncloa, y que permitió que Borrell marcara el hombre su primer gol parlamentario (porque éste evidentemente no va a ganar el Pichichi), como si fuera Alkiza el de la selección de nacional de fútbol, eso en lo que hay no que escenificar ningún paripé ni pedir perdón a nadie para poder llamarlo España, se puede decir España si es a efectos de marcador, verbigracia: España,1; Rusia,0, ya saben lo que consolida siempre a un Gobierno un buen chupete a Rusia, Alkiza es el Marcelino del aznarismo.

Dicen eso, que lo de Esperanza Aguirre e Isabel Tocino de miembros del Club de Fans de Pepe Borrell ("¡queremos un traje de buzo como el tuyo y un bikini como el de Cristina Narbona!") fue un paripé. ¿Y lo del cuarto supuesto del aborto del día antes, hijos míos de mi alma, no fue por ventura un paripé? ¿No es un paripé que habiendo tenido 12 + 1 años de gobierno con mayorías absolutas (o atadas y bien atadas) para aprobar esta ley hayan sacado la iniciativa ahora, al humo de las velas del entierro de la sardina del felipismo? ¿No tenían tiempo y fuerza parta haber aprobado no sólo el cuarto supuesto, sino el cuarto, el quinto, el sexto y así hasta el catorceavo de Javier Solana el otánico si hubieran querido? Y me extraña que no haya salido esa iniciativa, con lo progresistas que somos todos. Como se trata de igualar la realidad con la ley, y en vista de cómo aquí se han llevado el manso con el Ave y con lo que no es el Ave, voy a tomar una iniciativa parlamentaria para legalizar el cuarto supuesto del robo. Seguro que ésta sí sale. Porque al robo voy a llamarlo, naturalmente, "legalización de la interrupción voluntaria de la propiedad privada y de los fondos públicos en el cajón del Estado."

 

De Abuelo Cebolleta en Casablanca

El mayor problema de González en esta hora no son los juicios pendientes, fondos reservados, Laza y Zabala. No son sus lugartenientes guardados y bien guardados en Guadalajara. No es que se haya ido sin irse, y que forme ora una santísima trinidad nada santa con Borrell y Almunia. Nada de eso. El mayor problema de González es que está actuando como un abuelo sin tener nietos. Ha roto en Abuelo Cebolleta, el que siempre cuenta la misma guerra de cuando él ganó la batalla del Ebro de la modernidad y el progreso y puso la bandera de España en El Pingarrón de la mesa de la firma del acuerdo con la Unión Europea, y mandó sus barcos a luchar contra los bancos de Rumasa, pero no contra la tempestad del río revuelto de trincones que tenía dentro. Lo peor de González es que está en ese punto en que alguien, algún día, habrá de decirle inexorablemente, porque el tiempo no perdona: "Abuelo, cállate, no diga más inconveniencias". Antes El Abuelo era Pablo Iglesias y ahora, él. Anasagasti, ese hermano mayor de la Cofradía del Silencio, pierde un tiempo precioso mandando callar a Mayor Oreja, y no diciéndole a González que se calle, o que, como en las películas americanas donde el muchacho se casa con la muchacha, que haga como dice el pastor protestante de Hollywood, que si sabe algo, que hable, o que calle para siempre. Y nos deje tranquilos con su película de la batalla de Maastricht.

Película que se la lleva, en plan Antonio Banderas, a los festivales de medio mundo, en los bolos con los que se gana aparentemente la vida. Llegó a Casablanca y se creyó avión de Lisboa, piano de Sam y gabardina de Humphrey Bogart. Con la gabardina de Bogart, en Casablanca, se puede ser Humphrey Bogart o se puede ser hombre de la gabardina, no el de Montejurra, sino el que enseña lo de Clinton, pero sin cremallera. Se abrió desvergonzadamente la gabardina de Humphrey Borgat en Casablanca y al Abuelo le vimos la cebolleta del ego: "La tregua me la debéis a mí". Como dice Umbral, está como el Abuelo Franco. Quiere que la Plaza de Oriente de Guadalajara le diga: "A ti te lo debemos".

 

 Ahora todos los presos eran de Tercera

En el suceso periodístico antológico que viene en todas las cárceles de papel y en todas las recopilaciones de gazapos, todos los muertos de aquel terrible accidente ferroviario viajaban afortunadamente en Tercera. Ya no hay tercera en los trenes. Aunque sí en los ingresos en las cárceles. Todos los presos que el pasado jueves ingresaron en diversas cárceles españolas como ejecución de la sentencia condenatoria del caso Marey afortunadamente son reclusos de tercera. Ni de segunda siquiera. Iba a haber dos presos de segunda, que eran Damborenea y Sancristóbal, pero ya ni eso. Como Sancristóbal, gracias a Dios, no tiene un Anasagasti que le diga que se calle la boca, largó de la parte contratante de la primera parte del rabo que queda por desollar. Nada, infundios contra Rafael Vera. La gente, que como no lee las revistas del corazón, no sabe que en esas revistas ha venido la exclusiva de que Rafael Vera dio un braguetazo bastante importante, casándose con la hija del que llaman El Rey de la Ferretería. ¿No hay quien se casa con la hija del Rey del Estaño y le cambia la vida? Bueno, pues Vera se casó con la hija del Rey de la Lija del Número 3, con el Rey de las Bombillas de 60 Watios. No hay nada más rentable en toda la comunidad europea, como bien saben, que vender puntillas, cáncamos y enchufes. Sobre todo si son de aquellos enchufes que se ponían en la rosca de las bombillas, el enchufe ladrón que le llamaban.

Lo que más me gusta de todo es que el partido que se tiene por igualitario haga estas divisiones clasistas. Ya sé, la sociedad sin clases es un sueño. Pero las cárceles sin clases, también. En Guadalajara están los dos héroes de la democracia contemporánea, el Daoiz y Velarde del 2 de Mayo del Felipismo, y en el resto de las cárceles, unos vulgares secuestradores. No digo ya que pusieran autobuses y les llevaran gentes para ir a despedirlos. Pero, hombre, no han tenido ni el detalle de mandarles unas cajitas de fabada asturiana. Que como lo de Laza y Zabala que está por desollar, ya saben cómo está: está de muerte, abuelo...


El Mundo, edición íntegra en Internet

 

   


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