| |
La
Catedral de Granada acaba de estrenar lo que tienen muy pocas
casas andaluzas: calefacción. Se dice que a la Catedral de
Granada le han puesto calefacción, y entra un frío por
cuerpo... Un frío de frotarse las manos para entrar en calor,
mi reino por un brasero. Un frío de adjetivo precioso y
nuestro: arrecío. Adjetivo que da más frío aún cuando se
dice con nuestros diminutivos prodigiosos: arreciíto. (Inciso
sobre habla andaluza. Pongo aquí "arrecío", y me voy
derechito al DRAE con la esperanza, casi siempre cumplida, de
que lo encontraré allí, como tantas voces castellanas que en
el resto de España se perdieron y aquí permanecen vivas. Así
es con "arrecir", un verbo defectivo que viene
directamente del latín de la Bética, de
"arrigescere", "quedarse tieso", tiesecito
de frío.)
Lo de poner calefacción en la granadina casa de Dios está
muy bien. Si Dios es Perfecto, no iba a estar el Hombre pegando
tiritones en su casa de Granada. Aunque sobre este punto de la
presencia de Dios en las catedrales saben ustedes que hay sus
dudas hasta entre fundamentalistas de la fe. Ya conocen el dicho
antiguo sevillano: "Dios está en todas partes... menos en
la Hermandad Sacramental del Sagrario". También podríamos
decir a veces, mirando las catedrales andaluzas: "Dios
está en todas partes... menos entre los canónigos".
Los de Granada, de momento, le han ganado por la mano al
centralismo catedralicio sevillano. Al consejo de
administración de la Catedral de Sevilla S.A. no se le ha
ocurrido lo que a los coleguillas de Granada. Y es que, de entre
los andaluces, quizá por la cercanía de la nieve, el granadino
es el único que reconoce que aquí hace una jartá de frío.
Los andaluces nos creemos que aquí no hace frío. ¡Y cogemos
unas pulmonías...! No se pasa frío en las casas de Oslo, de
Otawa, de Moscú, que tienen unas calefacciones estupendas.
Donde se pasa frío de verdad es en esos caserones de nuestros
pueblos, en los pisos sin radiadores. Los Quintero, mucho dale
que te pego con el calor, la calor, los calores y las calores,
pero también deberían haber dicho algo del frío y de los
fríos. Que es en plural como solemos llamarlos:
-- Con estos fríos...
Con estos fríos, los canónigos de Granada han hecho lo que
escatiman todos los presidentes de comunidades de vecinos:
gastarse el dinero en calefacción de acuerdo con el termómetro
y no según el topicazo de las calores. El Rey Fernando el
Católico ya lo dijo, los tiritones que no pegaría en los
Alcázares de Sevilla y Córdoba, arrecío: "Los inviernos
en Castilla, y los veranos en Sevilla".
Me imagino que con estos fríos entrará una devoción
horrorosa en Granada, y que todo el mundo entrará a rezar.
Pasará como con aquel chinito que, en pleno mes de agosto,
todas las tardes entraba en la Catedral de Sevilla y se sentaba
en los bancos del altar mayor. Una tarde y otra. Se fijó una
beata fisgona que por allí andaba y quedó encantada con la
conversión del gentil. Se acercó y le dijo:
-- Así me gusta, hijo... ¿Chinito católico y venir a rezar
a Dios?
A lo que el chino, asfixiado, respondió:
-- No, chinito sintoísta, pelo chinito venil Catedlal polque
aquí dolmil la siesta muy flesquito...
Con estos fríos, la Catedral de Granada se va a poner de
bote en bote de chinitos arrecíos.
SI TARDA EN
BAJAR, PRUEBE LA PRÓXIMA VEZ EN OTRA VERSIÓN, PINCHANDO
AQUI, AQUI
O AQUI
Hemeroteca
de artículos en la web de El Mundo
Biografía de Antonio Burgos
|