| Nos
habían dicho que esta vez no iba a haber más bombardeos como
una "nit del foc" en la CNN. Nos habían dicho que el
Martes Negro había comenzado una era de la Historia, aún por
etiquetar. Nos habían dicho que nos fuéramos preparando a
todo. La realidad supera a la imaginación más creadora. Lo
digo por lo de Lepe. Perdonen este respiro de humor en plena
crisis, pero en todos los trabajos de fuma. Nos imaginábamos un
007 de espías, terroristas emboscados y fundamentalistas
suicidas en muchos lugares del mundo. Libios armados hasta los
dientes en Londres, argelinos con bombas en París, yemeníes
con fusiles de asalto en Los Ángeles. Lo que nadie podía
imaginar era que con lo ancho que es el mundo, con la de
naciones que hay en la tierra, con la de pueblos que hay en
España, fueran a encontrar un terrorista argelino emboscado
precisamente en Lepe. Los más imaginativos hablaban de pistas
corsas, de conexiones palestinas. Cantadas estaban las
connivencias etarras. Pero ni al guionista de la película del
secuestro del "Air Force One" se le hubiera ocurrido
que el Pentágono iba a estar pendiente de la pista lepera.
A estas horas, en el cuartel general de la CIA, en el
laboratorio de investigaciones científicas del FBI, en el
puente de mando del jefe de la Sexta Flota, puede que, como
suele ocurrir a los americanos, ni siquiera sepan dónde está
España. Seguirán quizá creyendo que España, por aquello de
lo hispano, está por algún lugar de América del Sur,
aproximadamente entre Ecuador y la Guayana. Bueno, pues estos
señores, en este mismo instante, lo saben todo de Lepe. Me
imagino la escena. Colin Powell habrá entrado en el despacho
oval de la Casa Blanca y le habrá dicho a Bush:
-- Presidente, ¿sabes el último de Lepe?
-- No.
-- Pues que en Lepe acabamos de detener a un asesino argelino
con vídeos de cómo hacer un atentado.
Nos habían dicho que todo iba a ser distinto en esta
"no guerra", equivalente bélico del "no
saludo" inventado por Rato. En esta guerra sin parte, sin
enemigo, sin frentes, lo único cierto, tangible, real, no
virtual, es Lepe. Que en Lepe han cogido a uno de Laden. Los
anti-norteamericanos de guardia dirán probablemente que los
Estados Unidos en esta crisis son un inmenso chiste de Lepe. No
lo creo. Mi tesis es que los americanos nos han contado uno de
Lepe para que puedan seguir trabajando, en la más admirable
batalla de silencio en torno a las investigaciones policiales.
Nos creeremos que todo es un chiste de leperos hasta que un
día, en esta guerra distinta, den por fin el parte. No el parte
del inicio de las operaciones, sino el parte de la victoria. Y
ese parte sí que no será un chiste de Lepe.
Sobre el ataque a Nueva York, en El
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