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Cuando
los nuestros, los aliados, entraron en París en 1945, en la
vanguardia de los carros de combate de la División Leclerc iban
españoles. Los republicanos derrotados en España en 1939 se
habían alistado a la resistencia francesa o al ejército de la
cruz de Lorena y lograban su sueño en las calles de París,
sobre un fondo sentimental de acordeones que españolizaba el
beso de plata de las libertades sobre tatuajes con las mágicas
palabras "Teruel" o "Don Quijote" en la
armadura de los blindados.
Aunque Aznar siga tarareándole "Los voluntarios"
por teléfono a Bush sin que le eche puñetera cuenta,
Rodríguez Ibarra ha conseguido con su política de hechos
consumados lo que el Gobierno no ha logrado: que haya españoles
en la toma de Kabul como los hubo en la liberación de París.
Cuando los nuestros, los de la Alianza del Norte, han entrado
en Kabul, para mí que ha habido españoles. Entre los efectivos
de la Alianza del Norte a la fuerza tienen que estar las
nutridas tropas expedicionarias extremeñas que ha mandado
Rodríguez Ibarra. Sólo así puede explicarse el enorme número
de banderas extremeñas que han ondeando sobre los carros de
combate y otros vehículos de la Alianza. Las habrán visto: las
banderas verdes, blancas y negras, cinco jotas de las dehesas
extremeñas, han sido las que de verdad han liberado Kabul y han
puesto a los talibanes en la posición teórica de Juan Naja.
Vista la enorme parsimonia del Gobierno de la nación a la hora
de enviar fuerzas a Afganistán, Rodríguez Ibarra ha decidido
obrar por su cuenta, dados además los antecedentes históricos
regionales en materia de conquistadores. ¿Será por
conquistadores? Si los extremeños conquistaron América
enterita ellos solos, es lógico que con una simple bajada de
bandera verde, blanca y negra hayan tomado un taxi para Kabul.
No he podido verlo muy bien, porque tengo un poco chunga la
señal de la CNN, pero un lector cibernético que vive en
Estados Unidos me confirma que allí les ha parecido ver al
mismísimo Rodríguez Ibarra encaramado en uno de esos tanques
con la bandera extremeña. Espero que, una vez conquistada Kabul
por sus tropas, el fervor anti-talibanesco de Rodríguez Ibarra
no le lleve a afeitarse la barba. Perdería muchísimo el
integrismo de su eterna revolución socialista pendiente.
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