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Como
ya no se perdona ni tener sentido del humor, pensaba que lo mío
con Jiménez de Parga podía ser solidaridad de nuestra común
nación andaluza, como el orgullo que siento cuando lo oigo
hablar sin renunciar a su hermosa fonética nazarí. Pero por lo
que llevo oído, como a servidor, a muchos españoles de todas
las regiones de estos Reinos la obviedad que ha proclamado
Jiménez de Parga con su dosis de guasa le ha parecido bastante
lógica. O por lo menos ajustada a derecho de la tesis del
cante: "Dice cosas este loco/ que a veces no son verdad/
pero mentira tampoco". Incluso su frase puede ser
incorporada al riquísimo catálogo de las comparaciones
populares andaluzas:
-- Anda que estás más callado que el lendakari de
Oklahoma...
En el fondo y en la forma, lo de Jiménez de Parga es el
recurrente episodio de la proclamación de la obviedad. Algo
tiene que estar ocurriendo en España (y perdón por lo de
España) cuando la proclamación de la obviedad es un acto
heroico. Hasta una heterodoxia. Al que le echa dos eso que
dijimos y se atreve a proclamar lo obvio, el Tribunal de la
Inquisición de lo Políticamente Correcto le pone un sayo de
reo y lo sube inmediatamente a la pira para pegarle el
correspondiente chamuscado de vuelta y vuelta, ¿qué se habrá
creído este? El Papa de Roma es un liberal instalado en la duda
ante la cantidad de pontífices de los dogmas no escritos que
tenemos que aceptar, so pena de heterodoxia social. Puede uno
saltarse a la torera los mandamientos de Dios con tal de no
transgredir estos nuevos mandamientos de los hombres, que se
resumen en uno: al pulpo de lo políticamente correcto, ni
reñirle.
¿Qué ha hecho Jiménez de Parga? Pues, fundamentalmente,
superar este complejo colectivo de conversos del franquismo que
padecemos todos. Ha transgredido esa ley no escrita que dice que
cualquier atisbo de fortaleza legal basada en los cimientos
constitucionales es facha y franquista. Sin complejo alguno,
Jiménez de Parga no se ha rasgado las vestiduras talares de la
toga ante los "pecados" contra la democracia que
están cometiendo Estados Unidos, Gran Bretaña, Alemania y
Francia para darles a los terroristas con la ley hasta en el
cielo de la boca. Aquí hablamos mucho de patriotismo
constitucional, pero al que proclama obviedades como que el
español es también lengua oficial en Cataluña lo corren a
gorrazos hasta la frontera de La Junquera o como se escriba
ahora.
Urge, pues, crear la Laureada de San Fernando al valor civil
de quienes se atreven a proclamar la obviedad. Mientras se crea
o no se crea y se la dan o no se la dan, choque usted esos
cinco, profesor...
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