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Luis
Moreno de Cala y Alvaro Sans son dos arquitectos españoles que
a lo tonto, a lo tonto, llevan construidos o rehabilitados más
de 500 hoteles en todo el mundo. No crean que son fondas del
peine. Cuando Curro se va al Caribe, seguro que duerme en un
hotel de Moreno y Sans. Han restaurado el Palacio de Oquendo y
han puesto la pica empresarial española en el Flandes de
Israel, de Venezuela o de esa colonia hostelera nuestra que es
Santo Domingo. Por lo cual y por los materiales que han
innovado, Porcelanosa les ha concedido el premio internacional
al diseño cerámico. Para dar el máximo realce al galardón,
pensaron: ¿a quién buscamos para que les entregue el premio?
Llamaron a Tomás Terry y les dijo: "Sofía Loren estaría
encantada..." Dicho y hecho. Contrato de imagen, y aquí
que me tienen a los sesenta años mejor llevados del mundo, para
entregar el premio. Estuve en el acto y puedo asegurar que nadie
de los presentes se enteró de que Sofía Loren entregaba un
premio. Y menos a dos arquitectos. Los premiantes no tuvieron en
cuenta la suprema nueva ley mediática del petardeo del
corazoneo: el mensajero es el mensaje y se acabó la presente
historia.
Sofía Loren tiene dos Oscar si las cuentas no me fallan, es
una figura internacional, la actriz de "Los
girasoles", es Hollywood, es Italia, es la de las cien mil
películas con Vittorio de Sicca. Una señora. Vale que no se
hable del premio arquitectónico ante el fachón arquitectónico
de tal señora. Pero cuanto ocurrió con la Loren es lo que
sucede a todo el que organiza un acto y comete el error de
invitar a estos famosos de a tanto la hora, creyendo que así se
va a hablar más de la exposición que abre, de la tienda que
inaugura, de la obra de teatro que estrena. Teresa Ortiz-Bau me
lleva contado que se echa a temblar siente cuando un famoso al
uso aparece por un acto de la Fundación Winterthur. Ni la
autora del libro nuevo, ni Jaime de Marichalar, ni nada. A quien
sacan las cámaras es al famoso que pasaba por allí, pero que
resulta que tiene novia nueva, o ha dicho en
"Tómbola" no se qué, o lo han retratado con no sé
cuál. Si tal sucede, ni cuadros, ni obra teatral, ni disco en
la SGAE ni nada: sólo se hablará del novio nuevo, del
escándalo antiguo, del embarazo que viene o del marido que se
va. Todo lo más, dirán: "José Coronado asistió a la
presentación de un disco y nos dijo que..." Del disco de
Mónica Molina, ni palabra. Y nada digo si a ese acto va la
Jesulina, Tamara, Paco Porras o cualquiera de nuestro "petard
system", que es la versión casposa española del "star
system". Así que después de todo, las gracias han de dar
los arquitectos galardonados por Sofía Loren. Porque si llega a
aparecer por allí Carmina Ordóñez, ante el anuncio de la
segunda almoneda de dignidad que hará esta noche, es que ni
siquiera le acercan las cámaras a Sofía Loren...
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