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El
viaje de Zapatero a Marruecos ya ha dado sus frutos. No sabemos
si la morisma nos devolverá el embajador o tendremos que seguir
reclamándolo en la oficina de objetos perdidos del Palacio de
Santa Cruz, pero de momento ese viaje ha servido para que
sepamos que Felipe González tiene una casa en Tánger. Me
imagino que un casoplón, porque con lo baratos que están allí
los jornales de los albañiles, si no te haces un casoplón,
haces el ridículo. Y también nos ha servido para conocer otra
importante contradicción de nuestro tiempo. El primer ministro
marroquí es compañerete en la Internacional Socialista, lo
calladito que se lo tenía el hombre. Quiere ello decir que la
monarquía medieval alauita, la que pisotea con su babucha los
derechos humanos, goza de la complicidad socialista como cuando
el socialismo de Largo Caballero colaboró en España con la
dictadura militar del general Primo de Rivera.
Se trata, como se ha dicho, de un viaje muy mal planteado.
Zapatero tenía que haber explicado que se trata de una
devolución de visita. ¿No nos visitaron Tarik y Muza en el
año 711, y seguimos recibiendo la visita de miles y miles de
marroquíes en las playas de Tarifa? ¿Qué de malo tiene que
Zapatero vaya ahora de Tarik y Muza en una sola pieza? Lo de
Zapatero es una patera en dirección contraria, a contraflecha
del Estrecho, y por eso va sin papeles oficiales, suplantando la
documentación de Piqué.
No sé cómo andará de séquito Zapatero en este viaje, pero
echo en falta lo principal. No veo que ese séquito figuren los
españoles que mejores relacionas mantienen con el Reino alauita,
con su Familia Real, con sus empresarios, con sus grupos de
presión. No, esa persona no es González, ese va de turista por
Tánger, de Paul Bowles, a darle al té moruno. Los que de
verdad tienen buenos lazos con Marruecos y nos podrían
solucionar la papeleta de las relaciones mucho mejor que
Zapatero son, a saber: Miguel Báez Spínola "El
Litri" y Carmen Ordóñez. Ni Zapatero ni nada: El Litri es
quien puede arreglar eso en las mil y una noche de un fin de
semana de aquella manera. También lo puede arreglar Carmen
Ordóñez, pero es un poco más complicado. España no tiene
posición para pagarle a Carmina lo que nos iba a cobrar por la
exclusiva de arreglar lo nuestro en Marrakesh.
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