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Mañana
por la mañana, en todas las radios, en todas las televisiones,
como un inmenso, colectivo villancico que abre oficialmente las
Pascuas, la melodía de la suerte. Verbigracia: "14.532,
ciento cincuenta mil pesetas..." ¿Melodía de la suerte o
himno del IPC y de la inflación? Sin cambiar la música, ha ido
adaptando la letra a la devaluación de la peseta. Cuando yo
estudiaba Bachillerato, el 22 de diciembre sonaba la misma
música, pero con otra letra. Eran sólo diez mil pesetas las
que tocaban a cada número de la pedrea. Y sin embargo, la letra
cuadraba, llegaba y pegaba, exactamente igual que ahora:
"14.532, diez mil pesetas..." Fueron aumentando los
premios, conforme nadie iba dando un duro por la peseta. De las
diez mil pesetas por billete, los premios de la pedrea pasaron a
veinte mil, a cincuenta mil, a cien mil pesetas. Y la melodía
seguía siendo la misma. Es como si el maestro Quiroga, ahora
que le han abierto un museo a la Piquer, hubiera escrito una
música con la que lo mismo pudieran cantarse la letra de
"La Parrala" que la de "Tatuaje". Una
maravilla de melodía, sin autor reconocido, que si alguien la
hubiera registrado en la Sociedad de Autores, con cuatro o cinco
horas de sorteo, cobraba por regalías de derechos más que el
agraciado con el premio gordo. Una melodía-chicle, como la del
"Sevilla tiene un color especial" que cantan Los del
Río. Esa copla creo que es del mismo autor que la música de
los niños de San Ildefonso, porque le entra todo lo que le
echen. Llegan Los del Río, por ejemplo, a una gala de verano en
la caseta municipal de Boadilla del Monte y cuando suena la hora
del color especial, no van a cantar a Sevilla, sino que adaptan
la letra a las glorias locales: "Boadilla del Monte tiene
un color especial".
Lo que no sé es cómo va a cuadrar esta melodía centenaria
con los euros. Al canto llano que no se mete en contrapunto ni
se suele quebrar de sutil del retablo de las maravillas de los
niños de San Ildefonso le ha cabido todo el proceso
inflacionario, pero no sé cómo resistirá nuestra integración
en la moneda única europea. Por seguir jugando el mismo número
del ejemplo, no sé cómo sonará eso de: "14.532,
novecientos un euros..." A lo mejor el año que viene hasta
nos cambian la melodía del sorteo del 22 de diciembre, como
otra ofrenda a la Unión Europea. Oigan, pues, mañana el sorteo
como si fuera un concierto de la orquesta del "Titanic".
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