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Ibamos
cruzando al Atlántico a bordo del "J.J.Sister", de
Lisboa a Guadalupe, siguiendo los pasos de Colón camino de un
recorrido antillano y centroamericano de la Ruta Quetzal, con
ese último descubridor español del Siglo de Oro que creo yo
que fue compañero de colegio de Paco Pizarro y de Alonso de
Ojeda y que se llama Miguel de la Quadra Salcedo. Habíamos
tomado una cena bien regada de Rioja de la gambuza y era la
tertulia común de los expedicionarios en la sobremesa. Y por
aquello de la interculturalidad de la aventura pedagógica,
Miguel invitó a los chicos participantes, que venían de todos
los Reinos de las España, de todas las Repúblicas de la
América hispana, a que cantaran canciones tradicionales de sus
tierras. Unos cantaron vidalitas, otros fandangos, cuecas
algunos. Fue entonces cuando se levantó un chaval hondureño y
dijo:
-- Voy a cantar una música tradicional de las montañas de
mi tierra, que aún la cantan los indios mayas. Es un canto de
Navidad, lo siento, pero es el único tradicional hondureño que
sé.
-- No importa, aunque sea una canción de Navidad --dijo
Miguel de la Quadra, muy abierto siempre a todas las culturas, a
pesar de que con los goterones de sudor de la navegación por el
trópico aquello de las Pascuas, en plena mar oceana, no pegaba
ni con cola.
Y fue entonces cuando el muchacho hondureño de la Ruta
Quetzal, en pleno ejercicio de interculturalidad, empezó a
entonar muy serio y ritual aquella vieja canción tradicional de
la Navidad maya. Que decía así:
"Güigüichu a merry crismas. Güigüichu a merry
crismas.
Güigüichu a merry crismas, and... ¡¡¡a japy niu yirrrr !!!
Bueno, pues todas nuestras últimas Pascuas de Navidad y
Reyes se nos han vuelto tan interculturales como el "Güigüichu"
del muchacho hondureño de la Ruta Quetzal. Entre cambio de
siglo, cambio de milenio y cambio de moneda, aquí no hay forma
de celebrar lo que hay que celebrar. Parecía que era cosa de
los dígitos del 1900 y del 2000, eso de que en las dos últimas
Pascuas nadie te felicitara la Navidad, sino por lo menos el
siglo nuevo, cuando no el milenio. Puestos todos de acuerdo
finalmente en que no solamente estamos ya en el siglo XXI, sino
que la centuria empezó con el esperado terror del nuevo milenio
exactamente el 11 de septiembre del año 2001, había quien
tenía la esperanza de que este año le felicitaran, por fin,
las Pascuas. Vano empeño. Ni Niño Jesús, ni portal de Belén,
ni mula, ni buey que valgan. Todo es euro. Los Reyes Magos
llevarán este año al Niño incienso, mirra... y euros. En
cuanto al tradicional mensaje de Su Majestad de esta noche es
Nochebuena y mañana es Navidad, espero de Don Juan Carlos más
originalidad que de los ciudadanos de su Reino, y que no diga
como todo el mundo ese topicazo del "Feliz Euro
Nuevo".
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