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No
sé si les llaman los parrilleros, ni si su patrón es San
Lorenzo. Me refiero a los encargados de hacer la parrilla de
programación en los medios audiovisuales. En esta nueva
temporada radiofónica y televisiva vuelven a demostrar una
falta de imaginación preocupante. La parrilla de un programa de
radio se parece a la parrilla de otro programa de radio como un
escaparate de Zara a otro escaparate de Zara. ¿Que la
competencia tiene mucho éxito porque a las 10,30 de la noche da
tertuelieta política? Demos nosotros tertulieta política a esa
misma hora. ¿Que la competencia arrasa en el EGM porque a las
12 de la noche da deportes en plan de cachondeo? Demos nosotros
a las 12 de la noche deportes en plan de cachondeo, con más
imitadores de voces y más caricatos, ¿será por cachondeo y
será por deportes? Y nada digo de las programaciones de
televisión. Todos dan programas del corazón a la misma hora
que los otros programas del corazón; cuando los otros concurso,
concurso; cuando los otros humor, humor. La única diferencia
existente entre las distintas programaciones de televisión es
que algunas cadenas dan cine cuando las otras ponen película.
Iba a decir que especialmente en materia de programas
deportivos la general falta de imaginación es digna de que la
estudie un psiquiatra, pero lo retiro inmediatamente, porque
corremos el riesgo de que venga Luis Rojas Marcos y nos lo
explique, y hasta ahí podíamos llegar. ¡Qué tiempos aquellos
en que ponías un programa deportivo nocturno de radio y te
podías enterar de cómo había quedado el Betis y de si el gol
era fuera de juego o no era fuera de juego! Ahora pones uno de
estos programas y te sale hablando, un poner, Florentino Pérez.
Y cuando como un bobo te has chupado diez minutos de cháchara
florentina, te das cuenta de que no es Florentino Pérez, sino
uno que imita divinamente a Florentino Pérez. Truco del
almendruco con el que te haces mayor lío aún cuando por la
Cope oyes a José Ramón de la Morena, a Abellán en la Ser y
hasta a José María García cuando sale desde los fondones de
la historia de la radio.
Sería muy divertido todo esto si la radio pública, alias
Radio Nacional de España, no hubiera entrado también por este
lamentable aro, copiando y mamando en su parrilla la de las
emisoras privadas, y dando circo y variedades futbolísticas a
la hora nocturna en que todos lo dan y privándonos de
información general a los que estamos hasta el gorro de tanto
fútbol. Puede Bush invadir Irak, puede la Policía detener a
media ETA, puede dar un periódico de Madrid la mayor exclusiva
que vieron los siglos, que pones Radio Nacional por la noche y
lo único que oyes es a un señor imitando a un homosexual
televisivo que habla de lo cachas que están los futbolistas.
Que conste que si esto es el servicio de la radio pública a la
sociedad, no he dicho nada. Por mí que siga el cachondeo del
circo y variedades del fútbol en las ondas.
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