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Si
España limita al norte con el mar Cantábrico en la cantinela
escolar de las fronteras recitada en la memoria sepia del
florido pensil, Andalucía limita al Sur con la Edad Media. Con
la Edad Media y con el cántabro mar también. Con ambas han
hecho linde nuestros litorales en esta semana. Vayamos por
partes. Andalucía ha hecho linde con Cantábrico porque en el
primer aniversario del "Prestige", y como se trata de
seguir echando chapapote al Gobierno, hay quienes han doblado el
mapa, y han sacado una copia de la Costa de la Muerte en las
playas de Rota. Lo cual, por cierto, es bastante original. Menos
mal que por una vez y sin que sirva de precedente, Rota aparece
en toda la prensa nacional y en todos los telediarios patrios
para algo que no tiene que ver con el asunto que habitualmente
la pone en la cresta de la ola de las playas de La Costilla o El
Chorrillo, a saber: la base de los americanos.
Ahora Rota, como si
estuviéramos ya en Carnaval, ha salido disfrazada. Va de Costa
de la Muerte, a falta ya de chapapote en la demagogia al uso.
Pero nadie ha dicho que de esta Costa de la Muerte a la andaluza
(que más que en Rota está en Los Lances de Tarifa), quien
tiene la culpa es el otro límite andaluz: nuestra frontera con
la Edad Media, que se llama Marruecos. Si alguien se ha escapado
de rositas de la tragedia de Rota ha sido su principal culpable,
que no es otro que Mohamed VI, el rey medieval y sátrapa de
Marruecos. El cual ahora anuncia no sé qué medidas para acabar
con lo que no quieren: las mafias marroquíes de los nuevos
negreros, en este nuevo tráfico de esclavos. El rey esclavista
podía haber acabado de un plumazo hace decenas de años con las
pateras, si les hubiera aplicado el mismo rasero que a los
pesqueros andaluces en sus caladeros. Con lo pronto que las
patrulleras marroquíes apresan a nuestros pesqueros en cuantito
se meten en sus aguas, no han sido capaces hasta ahora de coger
una sola patera antes de que mueran las criaturitas en medio del
Estrecho. Y a todo esto, Chaves venga a ir a Marruecos, a
estrechar no sé qué lazos, no se sabe a cuento de qué ni para
ponerse de parte de quién.
¿Se imaginan ustedes que las
pateras, en lugar de a esa Andalucía que limita al Sur con la
Edad Media de Mohamed VI, llegasen a Alemania o a Francia, lo
que iba a tardar la Unión Europea en tomar represalias contra
Marruecos? Pero como las pateras llegan a España, y encima a la
Comunidad Autónoma Andaluza, y además el presidente de esa
autonomía está encantado con tener una dictadura medieval en
su frontera sur...
La Carolina sin Bartolín
¿Se acuerdan de Bartolín?
Qué pena que no nos acordemos ya de Bartolín, aquel concejal
de La Carolina que todavía no se sabe por qué ni para qué
fingió un secuestro, diciendo que se lo habían llevado los de
la ETA. Bartolín era un precursor y un despistado. Precursor,
en tanto en cuanto se adelantó unos años a tantos con tantas
ganas de protagonismo mediático, que son capaces de matar a su
padre, o de decir que ellos son los que están liados con Carlos
de Inglaterra, pero de verdad, afirmación que por descontado
nadie comprueba y que inmediatamente empieza a dar dividendos en
las comparecencias pasadas por ventanillas de los programas de
televisión basura. El precursor Bartolín era además un
despistado, porque aquellas ansias de protagonismo le costaron
el puesto, mientras que si hubiera dicho que en vez de la ETA lo
había secuestrado, un poner, Marujita Díaz o Sarita Montiel,
ésta era la hora en que estaba inmensamente rico de cobrar
exclusivas, y se ganaría la vida como tertuliano de plantilla
en las televisivas y nocturnas plantas de aprovechamiento de
residuos sólidos urbanos. Si Bartolín hubiera estado bien
asesorado, ahora estaríamos viendo lo que Felipe Campuzano,
ante el teclado de su piano, dice sobre Bartolín. Y los
tribunales estarían absolutamente colapsados con las querellas
que habría ya puesto Bartolín contra las habituales
querelladas, esto es, contra esa Lara que no es del Pedroso ni
tiene nada que ver con el mundo de la edición, o contra esa
Ximénez que no es la hija del famoso Pedro Ximénez, el del
vino dulce de los postres.
Viejas nuevas poblaciones
Nos hemos acordado de Bartolín
porque Aznar a ido a La Carolina. ¿A cerciorarse de que el PP
ha quitado de la circulación a Bartolín y que Bartolín, por
ejemplo, no ha ingresado para hacer de las suyas en el Foro de
Pimentel? No, padre. Aznar ha ido a La Carolina a lo que todos
los de los gobiernos del PP: a que Ramón Palacios, el alcalde
de toda la vida de La Carolina, le pase la mano por el lomo. La
Carolina, bajo el mandato de quien es su alcalde desde el
franquismo, vive un gran esplendor industrial. La más
floreciente de todas las industrias de La Carolina es la
Fábrica de Condecoraciones. Tú vas a La Carolina a tomar café
y lo más probable es que Ramón Palacios te haga Hijo Adoptivo.
Sobre todo si eres ministro. Y si eres ministro de Hacienda, ni
te cuento. Y si eres presidente del Gobierno como Aznar, te dan
hasta la bufanda del equipo local, para que no te resfríes al
cruzar Despeñaperros de vuelta a Madrid. Cumple con ello La
Carolina su tradición de aquellas Nuevas Poblaciones de Sierra
Morena que fundó Olavide en el siglo XVIII. El Ministerio de
Hacienda fue fundamental en la fundación de estas Nuevas
Poblaciones, como La Carolina, La Carlota, La Luisiana, Fuente
Palmera o San Sebastián de los Ballesteros, y La Carolina no se
olvida y se harta de condecorar a todo ministro de Hacienda que
nombren. Poblaciones que eran entonces algo tan innovador como
las Nuevas Poblaciones de ahora, que han surgido sin necesidad
de Olavide. Lo que con la Ilustración fueron La Carolina o La
Carlota es lo que ahora son, en punto a innovación, Lepe, El
Ejido o Antequera.
¿Será por prometer?
Los partidos han dado ya el
chupinazo para la campaña electoral de las andaluzas, y el
Parlamento autonómico de momento ya ha servido como tribuna de
oradores para los primeros mítines. Empieza el tiempo en que
por proponer que no quede. Esperemos que esta vez las propuestas
y las promesas sean más originales que en anteriores ocasiones.
Por ejemplo, podrían prometer que van a hacer un puerto
deportivo (una "marina", como ahora se le dice) en
Puente Genil, capital como saben de la Costa del Membrillo.
¿Que en Puente Genil no hay mar, dice usted? Por eso es el
mérito, prometer hacer un puerto deportivo en la costa de
Huelva o de Almería no tiene el menor mérito. En Puente Genil
o en Bailén es donde los quiero yo ver. Y para abrir boca,
Teófila Martínez ha hecho una propuesta que parece de este
corte. Leemos un titular así de gordo que pone: "Martínez
propone la construcción de 1.000 kilómetros de
autovías". Oiga usted, y si nos ponemos a hacer 1.000
kilómetros de autovías, ¿no nos podemos salir de Andalucía?
No se preocupe usted, en tal caso nos encontraremos con que
también les hacemos las autovías a Extremadura o a Castilla-La
Mancha. Como allí no tienen ahora campaña electoral les
vendrá divinamente. ¿Será por prometer?
Marti i Pol
Conocíamos a Salvador Espriú,
conocíamos a Pere Quart, conocíamos a muchos y buenos poetas
catalanes contemporáneos. Pero la verdad es que al difunto
Martí i Pol no teníamos el gusto de conocerlo, ni lo habíamos
leído nunca incluido en las antologías más generosas y
abarcadoras. Pero como en Cataluña están en campaña electoral
y como el señor Martí, musicado por Luis Llach, era por lo
visto más nacionalista que la barretina de Pujol, pues, nada,
hasta en los informativos de la televisión andaluza que nos han
dado su buen cuarto y mitad de elogio fúnebre de un poeta
catalán que no conocía nadie. Mientras oíamos el bombardeo
informativo del botafumeiro en el Monumento al Poeta
Desconocido, nos preguntábamos, ay, qué dieron las
televisiones y los periódicos catalanes de la muerte del
cordobés Mario López, sin ir más lejos...
Abecedario de Marbella
¿Cuántos grupos municipales
hay en Marbella? Pues más que divisiones en las ligas
nacionales de fútbol. Como Marbella es mucha Marbella, en todas
partes tienen un grupo mixto. En Marbella tienen por lo menos
dos. O tres. O los que hagan falta. De los seis concejales que
tiene el Pantojo en el Grupo Mixto B (que debe de ser distinto
al Grupo Mixto A), se le van tres, Lendínez, García y Marín,
y deciden formar otro grupo, el Grupo Mixto D. ¿Y por qué no
el C? ¿O existe ya el Grupo Mixto C? Pues nada, nada, señores:
que siga el pitorreo. Hasta que lleguen a la Z fíjense la
cantidad de grupos mixtos que se pueden crear todavía. O cuando
se acabe con el abecedario, pues empezar con las dobles letras,
como en las matrículas de los coches: el grupo AA, el grupo AB,
el grupo AC, y así sucesivamente hasta llegar al grupo ZZ.
Memoria
de Andalucía
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