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La
cara de Artur Mas me sonaba. Yo había visto antes esa cara, y
muchas veces. Pero no sabía dónde. La cara de Artur Mas, con
el pelo esculpido a navaja, me sonaba a anuncio de las primeras
camisas de tervilor en la televisión en blanco y negro del
"Cuéntame". O a cara de Copa Davis, ensaladera total.
Artur Mas tiene cara de tenista, y yo creo que por eso lo puso
Pujol como cabeza de serie, para ver si ganaba otra vez ese
trofeo Conde de Godó que es la presidencia de la Generalitat,
por más que no haya subido a la red de captura de votos como se
esperaba. Luego, en la bastante corta tópica larga noche
electoral, cuando todo el mundo era proclamado como presidente y
en cada partido le cantaban a su candidato el "Marcial, tú
eres el más grande", pero en catalán, como en la sede de
Convergencia empezaron a tirar papelillos como en las elecciones
americanas, que sólo faltaba por allí Barbara Streisand, di
con la clave de qué me sonaba a mí esa cara. ¡Ya está! Artur
Mas tiene una cara de Partido Demócrata de Estados Unidos que
no se puede aguantar. Claro, con tanto querer que Cataluña sea
un Estado Libre Asociado con la casa Torres haciendo de Bacardí,
a los candidatos convergentes se les acaba poniendo cara de
Partido Demócrata, Barcelona es San Juan de Puerto Rico con
barretinas. De lo cual he encontrado la clave en San Francisco,
donde Arnold Schwarzenegger se ha estrenado como gobernador del
Estado de California. Artur Mas es el Schwarzenegger que ha
buscado Pujol para gobernador del Estado de Cataluña. Esa cara,
esa caja de dientes y ese mentón de Mas es lo más
Schwarzenegger que se despacha. Es como una fotocopia de
Schwarzenegger; menos cachas, eso sí, y sin estar casado con la
hija de un Kennedy.
Aunque para cara, Carod. Dice
Aznar que tanto fue el cántaro del nacionalismo radical a la
fuente de Canaletas, que se rompió el molde de la moderación
convergente, y que los catalanes han preferido votar el original
y no la fotocopia, de ahí el subidón de Carod. No creo que
Carod sea el original de nada. Es también fotocopia. Carod es
una fotocopia mala de Maciá. De puro milagro no lo felicitó
Juan Antonio Aguirre en vez Ibarreche. A estas alturas de curso
de la Unión Europea y del continente sin fronteras así
estamos, mi querido amigo. No conforme con que los Mozos de
Escuadra hagan de Guardia Civil caminera en las carreteras de
Cataluña, Carod quiere poner ahora aduaneros de la Generalitat
en La Junquera y en el Ebro. Hasta que no consiga que tengamos
que pagar arancel hasta para los libros que imprime Planeta en
Hospitalet de Llobregat no va a parar. Si el otro tiene pinta de
candidato demócrata americano, lo peor de éste es su planta de
tendero de la Boquería, donde tiene abierto un comercio
especializado en independencia en general, o de viajante de
paños de Tarrasa. Es que veo Carod y miro detrás, a ver si lo
sigue un mozo del hotel donde se hospeda, que le lleva en la
carretilla los maletones del muestrario. Un muestrario de
mercancías pasadas de moda y de fecha. Porque eso de la
independencia, ¿no era lo de 1808? ¿O era lo de 1934? ¿Será
que no estamos en el 2003?
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