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"Protagonistas" de Luis del Olmo
El
"Picotazo" de Antonio Burgos se emite los martes y jueves, hacia las 8,25 de la
mañana
Aparte del problema vasco está el Problema Setién
Martes, 15 de diciembre de 1998
El problema vasco sería menos problema si le
quitáramos el problema Setién. Éramos pocos en casa y parió monseñor, con su
catecismo particular y con su lenguaje más que particular, que no se moja en la caridad,
como los demás pastores de la Iglesia, sino en la sangre. Este más que pastor parece
lobo, y lobo sangriento. He leído la carta de Setién y entiendo que no está escrita en
euskera, ni en castellano, ni incluso en latín, que es la lengua de los curas. Está
escrita en Setiés. Existe el inglés, el francés y el setiés. El setiés
es un lenguaje particular, el idioma oficial del doble juego y de la hipocresía. Se
impone editar un Diccionario Setiés-Español, Español-Setiés para que no ocurran estos
problemas de lenguaje que dice Anasagasti. Porque en Setiés, asesino se dice preso
político, y secuestrador se dice violento e incendiario se dice
estos chicos. No son para reproducirlas, por el contrario, las diversas traducciones
que la palabra Setién tiene en castellano, alguna de las cuales empiezan por una de las
tres personas de la Santísima Trinidad: hijo... Lo malo es que el PNV también habla
Setiés, especialmente su portavoz Anasagasti, que dice que estamos satanizando a Setién,
lo que es tan obvio como decir que estamos satanizando a Luzbel o a Pedro Botero.
Lo que se merece quizá este
estrafalario pastor es tomárselo a broma, como ha hecho Aznar, cuando le ha dicho:
"Que no te enteras, Regaéra..." O darle con el Diccionario en toda la boca,
como ha hecho Borrell: "Los que matan son asesinos y nunca presos políticos".
Aunque estoy por considerar que los que son presos en verdad son muchos, pero que
muchísimos vascos que no piensan ni como Setién ni como el PNV, y que están prisioneros
de estos dobles lenguajes y de esta hipocresía.
Y hablando de estas
cosas, en Puerto Rico echan a remojar las barbas del referéndum. Da gloria ver que todo
un pueblo diga que naranjas de la China a quienes quieren negarles sus señas de identidad
hispana y su cultura para hacerlos un Estado más de Norteamérica. Los puertorriqueños,
de mayores, quieren seguir siendo puertorriqueños y hablando en español. Se ve que
Setién, Luis, no es obispo de San Juan de Puerto Rico.