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"Protagonistas" de Luis del Olmo
El
"Picotazo" de Antonio Burgos se emite los martes y jueves, hacia las 8,25 de la
mañana
Manglano y Perote, Mortadelo y Filemón del chantaje en nombre del
poder
Jueves, 27 de mayo de 1999
No sé por qué nos gastamos tantos chistes con los espías de
Portugal, de Andorra y del Paraguay, con lo buenos y profesionales que son, sobre todo los
espías andorranos. Y cuando los que son del tebeo, como acaba de demostrar la sentencia
de la Audiencia Nacional, son los espías españoles. Manglano y Perote suena a Mortadelo
y Filemón, agencia de información sobre la seguridad del Estado a costa de la
inseguridad de la intimidad de los españoles, pero no sólo los españoles corrientes,
sino hasta los españoles con Corona y con retrato en los billetes de mil duros, como Su
Majestad el Rey.
Puede parecer que Mortadelo y
Filemón, digo, Manglano y Perote, eran unos cotillas, que se dedicaban en plan Doña
Adelaida a seguir el culebrón de los negocios y los amoríos, de las citas secretas y de
los pelotazos públicos del personal. Pero no creo que Mortadelo y Filemón, digo,
Manglano y Perote, se dedicaran a escuchar a la gente para darle al bisté y comentar
luego: "Oye, ¿has oído lo que le ha dicho a Mendoza la novieta de turno, escucha,
escucha, que te voy a poner la cinta"? Si como han dicho los jueces no espiaban para
la seguridad del Estado, hay que pensar que aquí el chantaje estaba institucionalizado.
En aquellos años en que todo el mundo tenía un dossier de todo el mundo, los jefes de
Mortadelo y Filemón, que se llamaban Narcís Serra, García Vargas o incluso González,
tenían en ese dossier cintas que no eran precisamente de Perlita de Huelva, aunque sí
que decían que precaución, amigo conductor, que lo tuyo lo tengo grabado.
Y han dicho los jueces además
que de grabaciones aleatorias, a voleo y a ojo de buen cubero, nada. Que donde ponían el
ojo del escáner ponían la cinta a grabarle al Rey. Que entonces en España el teléfono
móvil no era cosa de Edu, sino que lo tenían únicamente los de alto nivel económico,
social o político. Si de verdad fueran unos cotillas, hubieran grabado ahora, donde con
un escáner puedes escuchar por los móviles conversaciones tan interesantes como la de la
madre diciéndole a la abuela que a vaya a por los niños al cole o la del pesado del AVE
diciendo a la secretaria que le avise a Escalante que llega a Atocha a las nueve y media.
Así que entre el lino y los
espías, casi ni parece que la campaña electoral empieza esta noche, a la hora en que
Cenicienta pierde el zapato y los príncipes encantados, encantados de ir en las listas,
cogen la brocha para la pegada de carteles. A los espías andorranos que teníamos en
España trabajando el chantaje en beneficio de los que salían en los carteles electorales
no solamente les han quitado la brocha, sino la escalera.