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El Picotazo

 Antonio Burgos

Onda Cero Radio


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El "Picotazo" de Antonio Burgos se emite los martes, a las 6, 15 y 8,15 de la mañana

La bandera española en España, la bandera española en la Olimpiada

                                            Martes, 26 de septiembre del 2000

Donde menos se espera salta no solamente la liebre, sino la medalla de oro de salto de Gervasio Deferr. Menudo salto hemos dado, al ganar una medalla más donde menos se esperaba. A mí me encanta que España gane medallas, aunque sea una medalla de la Virgen del Rocío de Australia, donde no sé si saben que hay romería rociera, en Brisbane, que no sé cómo se pronunciará en australiano, por eso lo digo en almonteño, Brisbane. Me encanta que España gane medallas no por el lado olímpico, sino por el lado del sentido común del sentido nacional.

Me encanta que España gane medallas, porque estaba un Deferr que no es Gastón, sino que las gana muy bien, don Gervasio, y sonaba la Marcha Real, y era izada con todos los honores la bandera española. Esta puede ser la solución para los cómplices de la ETA que no quieren poner la bandera española en el balcón del Ayuntamiento ni aunque se lo mande el médico, ni que suene la marcha real aunque la toque el tío del aurresku, porque al tío del aurresku nunca le sale del chistu tocar la Marcha Real. Nada, llevamos la Olimpiada a Hernani y a Rentería y se acabó el problema.

Así que en Australia se están hartando de izar la bandera española y de tocar la Marcha Real, y nadie protesta. Ha ganado España, y punto, y ningún cura arrepentido y eternamente mosqueado dice que nos la vamos a jugar como sigamos hablando de España, que va a sacar la gente a la calle y nos vamos a enterar de lo que vale un peine, el peine de la ensaimada capilar de Anasagasti precisamente. Con razón están en Sydney la Reina, el Príncipe de Asturias y la Infanta Doña Cristina. No es porque Urdangarín no esté de Rodríguez. Es por esa bendita extraterritorialidad del deporte. Ahí es nada, que media Familia Real y parte de la otra media se esté hartando de oír la Marcha Real y de ver la bandera española con la honra que se merece y que en algunos territorios históricos, históricamente españoles, de la propia España no pueden tener. Ojalá ganemos muchas más medallas, en balonmano, en fútbol, en los 1.500 metros, aunque sea nadando a la cuchilleta como el negrito simpático del Cola Cao de nuestra antigua Guinea. Ya digo, el fútbol internacional o los Juegos Olímpicos son los únicos territorios exentos donde rige el sentido común y no el miedo a las pistolas, y no está mal visto el nacionalismo español de España, tan lícito y democrático como el nacionalismo americano de los americanos o el nacionalismo chino de los chinos, por no salir de la cabeza del medallero.


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