Qué
asco, esos cadáveres de vacas en los telediarios...
Martes, 5 de diciembre del 2000
Nadie ha recordado que en estos veinticinco
años de Monarquía Parlamentaria los españoles hemos pasado de
productores, que era como nos llamaban Girón y el No-Do, a
consumidores. De ser portador de valores eternos el español ha
pasado a ser portador de la tarjeta del Corte Inglés. España
es una sociedad de consumo, pero avanzadita. Los cajeros
automáticos echan humo. Todos somos como aquel que vivía como
un pachá, que no se privaba de nada, que vestía, comía,
gastaba, y le preguntaron qué haría si le tocara el gordo de
Navidad. Y dijo:
-- ¿Que qué voy a hacer si me toca el gordo?
Pues vivir como vivo, pero pudiendo...
Vivimos como vivimos y no sabemos si pudiendo.
Aterran los datos navideños que ha dado la Unión de
Consumidores. En las entrañables, cada español adulto se
gastará 101.219 pesetas en festolines, regalos, bebidas, cenas
y digo yo que en bicarbonato para la resaca, porque veinte mil
duros por cabeza son muchos duros. De modo que estadística en
mano, cuando usted esté cene en Nochebuena con su mujer, sus
suegros, sus padres y sus hijos, sin contar a los hijos, aquello
se llama de medio millón de pesetas en Navidad. Gastos de la
Navidad que son el mejor indicador económico de cómo va
España. Que no huela a miseria, como decía don Ramón Areces.
Menos mal que la ternera loca no es besugo o pavo de Navidad,
porque iba a bajar bastante el triunfal gasto de las Felices
Pascuas. Y a propósito de vacas locas, menos mal que la radio
no tiene imagen. Porque ¿a ti no te dan arcadas, Luis, los
telediarios cada vez que hablan de las vacas locas y sacan esas
asquerosas imágenes de los fláccidos cuartos de vacas en los
mataderos, las gandingas, las tripas sanguinolentas? Está uno
comiendo, habla el televisor de las vacas locas y se le quitan
las ganas de comer. No por el riesgo espongiforme, sino por el
asco que dan esas imágenes. Que es vomitivo cuando nos hacen
pensar que hemos tomado carne de vacas carnívoras,
antropófagas si fuera correcto el término, que se comían en
harina a sus congéneres.
Menos mal que la Unión Europea prohibió ayer,
como España el mes pasado, este canibalismo de las vacas. Esto
de las vacas locas, y más con esas imágenes, va a reforzar
mucho la imagen de la Corona en España. Cuando a la hora de
comer ponen esas eméticas imágenes de carnes muertas, de
cadáveres de las vacas, cada vez admiro más a la Reina Doña
Sofía. No en cuanto gran profesional de la Corona, sino porque
es vegetariana.
Sobre las vacas locas
en El RedCuadro
Las
vacas locas, nueva colza
Las
vacas locas y los toros de Victorino
Las
vacas de Celia Villalobos
Qué asco, esos cadáveres de vacas en el telediario
Carmen
Sevilla, investigadora de vacas locas