El Picotazo

 Antonio Burgos

Onda Cero Radio


Comentarios en "Protagonistas" de Luis del Olmo

El "Picotazo" de Antonio Burgos se emite los martes, a las 6, 15 y 8,15 de la mañana

Para oir el archivo sonoro con el comentario en la voz de Antonio Burgosnewchico.gif (899 bytes)

¿Es que no paráis ni por Nochevieja?

                                            Martes, 2 de enero del 2001

Los flamencos del colmao que vigilan a deshora la gracia de los grandes artistas repiten anécdotas del padre de Manolo Caracol, conocido como Caracol el del bulto. Le cogió la guerra civil a Caracol padre en Madrid y sufrió, como toda la población, los bombardeos de los aviones de Franco. Un día que fueron especialmente duros, Caracol padre y sus vecinos se pasaron la mañana entera en el refugio antiaéreo. Las 2 de la tarde habían dado, seguían cayendo las bombas sobre Madrid, y Caracol el del Bulto, muy resuelto, salió del refugio desafiando el peligro de las explosiones y, con los brazos extendidos, se dirigió a los aviones, como si pudieran oírle los pilotos, y les dijo: 

-- Mi arma, ¿pero es que no paráis ni p´armorzá ?

Si ahora viviera Caracol el del bulto, viendo esta otra albertiana noche en el Museo del Prado de los horrores del coche-bomba de la estación sevillana del Ave y de las explosiones en Plencia, en Guecho, en Portugalete, nada más arrancar el siglo XXI, seguro que les hubiera dicho a los criminales:

-- Criminales, ¿pero es que no paráis ni en Nochevieja?

Si no respetan el derecho a la vida, ¿a qué van a respetar los almanaques? Los muy criminales han querido seguir la moda a su forma. Por influencia americana, las ciudades españolas se han llenado de fuegos artificiales en la primera noche del siglo XXI. España ha sido como una inmensa Valencia. Yo estaba aquí en Sevilla, y por las tracas y el coheterío recibiendo el siglo a porta gayola me parecía que estaba en una mascletá por San José. Pero estos otros fuegos que querían ponernos no eran artificiales, sino reales. Menos mal que no estalló el triquitraque de Nochevieja de los acólitos de monseñor Arzalluz. Los ciervos traen el trineo de Santa Claus, y éstos nos trajeron con sus cuernos un coche-bomba. Que menos mal que desactivaron los que no descansan. Me refiero a los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado. Esos, como decía Caracol padre, sí que no pararon ni para tomar las uvas en esta Nochevieja que al final nos deja, junto al suspiro de alivio por lo que pudo haber sido y no fue, la satisfacción de que menos mal que el año que viene por estas fechas no tendremos que estrenar por segunda vez el siglo. Con la polémica de cuando el Efecto 2000 este siglo nuevo lo hemos estrenado dos veces, como las películas de reestreno de Cine de Barrio, sólo que con la habitual banda sonora de la Marcha Radenski, que es el himno oficial de la resaca después de los cotillones.


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