¿Es
que no paráis ni por Nochevieja?
Martes, 2 de enero del 2001
Los flamencos del colmao que vigilan a deshora
la gracia de los grandes artistas repiten anécdotas del padre
de Manolo Caracol, conocido como Caracol el del bulto. Le cogió
la guerra civil a Caracol padre en Madrid y sufrió, como toda
la población, los bombardeos de los aviones de Franco. Un día
que fueron especialmente duros, Caracol padre y sus vecinos se
pasaron la mañana entera en el refugio antiaéreo. Las 2 de la
tarde habían dado, seguían cayendo las bombas sobre Madrid, y
Caracol el del Bulto, muy resuelto, salió del refugio
desafiando el peligro de las explosiones y, con los brazos
extendidos, se dirigió a los aviones, como si pudieran oírle
los pilotos, y les dijo:
-- Mi arma, ¿pero es que no paráis ni p´armorzá
?
Si ahora viviera Caracol el del bulto, viendo
esta otra albertiana noche en el Museo del Prado de los horrores
del coche-bomba de la estación sevillana del Ave y de las
explosiones en Plencia, en Guecho, en Portugalete, nada más
arrancar el siglo XXI, seguro que les hubiera dicho a los
criminales:
-- Criminales, ¿pero es que no paráis ni en
Nochevieja?
Si no respetan el derecho a la vida, ¿a qué
van a respetar los almanaques? Los muy criminales han querido
seguir la moda a su forma. Por influencia americana, las
ciudades españolas se han llenado de fuegos artificiales en la
primera noche del siglo XXI. España ha sido como una inmensa
Valencia. Yo estaba aquí en Sevilla, y por las tracas y el
coheterío recibiendo el siglo a porta gayola me parecía que
estaba en una mascletá por San José. Pero estos otros fuegos
que querían ponernos no eran artificiales, sino reales. Menos
mal que no estalló el triquitraque de Nochevieja de los
acólitos de monseñor Arzalluz. Los ciervos traen el trineo de
Santa Claus, y éstos nos trajeron con sus cuernos un
coche-bomba. Que menos mal que desactivaron los que no
descansan. Me refiero a los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del
Estado. Esos, como decía Caracol padre, sí que no pararon ni
para tomar las uvas en esta Nochevieja que al final nos deja,
junto al suspiro de alivio por lo que pudo haber sido y no fue,
la satisfacción de que menos mal que el año que viene por
estas fechas no tendremos que estrenar por segunda vez el siglo.
Con la polémica de cuando el Efecto 2000 este siglo nuevo lo
hemos estrenado dos veces, como las películas de reestreno de
Cine de Barrio, sólo que con la habitual banda sonora de la
Marcha Radenski, que es el himno oficial de la resaca después
de los cotillones.