Los magistrados, jueces y parte en la
descongelación de sueldos de funcionarios
Martes, 30 de enero del 2001
Cuando los concejales de un ayuntamiento, los
consejeros de una autonomía o los diputados del Congreso se
suben el sueldo, el personal pone el grito en el cielo, sin
tener en cuenta que la mejor vacuna contra la mangoleta es un
buen sueldo, y que quien evita la tentación de ver pasar los
millones estando tieso evita el pecado de meter la mano en el
cajón.
Ahora unos funcionarios del Estado han decidido
subirse el sueldo como tales funcionarios, y nadie ha dicho ni
palabra. Incluso todo el mundo se ha puesto a aplaudir. ¿Contra
quien aplauden?, como preguntaba Unamuno. Contra el Gobierno.
Los que han decidido subirse el sueldo han sido los magistrados
de la Audiencia Nacional, tan funcionarios del Estado como los
perceptores de los sueldos por ellos descongelados. A mí me
parece muy bien que se entierre a Montesquieu y que la gente,
como es la moda ahora, aplauda en ese entierro, como en el de
Pedro Carrasco. Pero no me perece ni medio bien que los
magistrados, jueces y parte, barran para adentro así, al grito
de "¡la subida de sueldo para el que la trabaja!". No
sé qué va a argumentar el Gobierno en el recurso que
presentará hoy, pero debería razonar esto de cajón que digo:
que no hay derecho a que quienes administran Justicia lo hagan
en beneficio de sus propios sueldos descongelados.
Aquí aplicamos las incompatibilidades tan
radicalmente que cuando, verbigracia, en un ayuntamiento de
pueblo se va a aprobar una licencia de obras para un primo del
alcalde, el alcalde tiene que ausentarse del pleno. Por las
mismas, todos los magistrados de la Audiencia Nacional tendrían
que haberse abstenido en la sentencia del sueldo de los
funcionarios, como funcionarios que son, en vez de hacer de
jueces y de parte. Hubieran quedado como reyes, si llegan a
decir que la sentencia tenía valor para todos, menos para
ellos, y que se quedaban con sus sueldos congelados por el plan
antiguo, pelados y mondados, para que no largara la gente. No lo
han hecho porque sabían que nadie iba a decir ni palabra, en
esta España donde se judicializó la política y ahora se
politiza la Justicia hasta el punto de que parece que los
elegidos por mayoría absoluta han sido los jueces y no a Aznar.