Los talibanes de Afganistán y el Talibán
Otegui
Martes, 6 de marzo del 2001
Como el refrán de la viga, el ojo y la paja, es
más fácil y cómodo que la Unesco denuncie a los talibanes de
Afganistán a que se siente en el banquillo a los talibanes de
aquí, que haberlos, haylos. Nos quedamos entre sorprendidos y
aterrorizados por la destrucción de los dos colosos de Buda de
Bamiyán, que la Unesco ha calificado como "crimen contra
la cultura". Cosas de los talibanes, los muy bestias. Pero
aquellos talibanes están muy lejos, y no sabemos siquiera su
nombre, y cometen sus crímenes contra los Budas, que son de
piera y no se notan, como las murallitas de Cádiz, no
contra la vida ni contra la libertad.
En cambio los talibanes de aquí tienen nombres
propios, verbigracia, Arnaldo Otegui, Asier Tapia o José
Maligno Rey, y nos cogen bastante más cerca. Y ni la ONU ni la
Unesco han levantado la voz por sus "crímenes contra la
cultura", que los han cometido, como convertir todos los
recursos del sistema educativo en virtuales comandos formativos
donde se enseña a las criaturitas a odiar a España, y donde
nombres universales como Cervantes, Goya o Velázquez han sido
dinamitados igual que los Budas abatidos por los talibanes,
porque en punto a dinamita, los fundamentalistas afganos son
unos pirotécnicos de cohete del día de la Patrona al lado de
la destreza en explosivos de nuestros talibanes, de sus
protegidos, de sus amigos y de sus cómplices.
Vamos a ver: ¿qué tienen los talibanes que
mandan destruir los Budas que no tenga ese Talibán Otegui que
manda derribar todo rastro de obras de la cultura colectiva como
la Constitución o el Estatuto? Pero es que, además de los
crímenes contra la cultura están los crímenes contra la vida,
contra la libertad. ¿A mí qué me importa que estén
destruyendo Budas en Bamiyán si aquí están destruyendo vidas?
¿De qué me sirve que Kofi Annan ponga el grito en el cielo, si
Izquierda Unida del País Vasco, por ejemplo, calla y se pone
del lado de los talibanes euskaldunos?
Por eso me llena de esperanza ver que Garzón
sigue gracias a Dios haciendo las que esos talibanes llaman
"garzonadas", hasta que termine poniendo blanco sobre
negro que aquí son Budas del radical-nacionalismo con un
pendiente en la oreja, como Otegui, los que están cometiendo
estos crímenes contra la Humanidad, y no la Humanidad de allí
de Afganistán, que está muy lejos, sino la Humanidad de esta
piel de toro, que sería tan feliz de no existir estos
talibanes.