Para
oír "El Salustiano" por Carlos Cano en Real Audio
Con los
barcos pesqueros amarrados y las pateras venga a venir...
Martes, 27 de marzo del 2001
"Ya se van los marineros cantando para alta
mar/ y ni la Virgen del Carmen sabe cuándo volverán",
cantaba nuestro recordado Carlos Cano. Rotas las negociaciones
pesqueras de Europa con Marruecos, ni la Virgen del Carmen sabe
ahora no cuándo volverán, sino cuándo se podrán ir los
marineros. A las amarras de la flota les pueden salir en Barbate
estalactitas y estalagmitas.
Cuando vi que el futuro de nuestra pesca en
aguas de Marruecos dependía no solamente de Europa, sino encima
de Franz Fishler, me eché a temblar. Cuando el futuro del
olivar dependía de Fischler, los agricultores comprobaron que
no había visto en su vida el árbol de la diosa Minerva. Llegó
Fischler a un olivar de Jaén, se acercó a un árbol cargado de
fruto, cogió una aceituna..., ¡y se le comió el tío!
¡Cruda! Como a Fischler le habían dicho que las aceitunas eran
una riqueza imprescindible para España, quizá las confundió
con las manzanas de oro del Jardín de las Hespérides y se las
comió. Sólo un milagro de San Isidro Labrador permitió luego
que se remediara en parte aquella catástrofe de las
subvenciones al aceite.
No sé si ahora Fischler ha ido a La Línea y se
ha comido las caballas crudas, o si en Tarifa se ha zampado una
melva canutera recién pescada. Si no lo ha hecho, es porque no
había capturas en las lonjas, con el amarre forzoso desde hace
15 meses. Bruselas, como si Bruselas fuera puerto de mar, no ha
aceptado las condiciones de Marruecos. Así que el Rey moro no
solamente nos manda para acá las pateras con los pobres
súbditos que con tantas fatiguitas escapan de la Edad Media,
sino que encima no nos deja mandar para allá nuestros
pesqueros. En vez de presionar para que la fuente de riqueza que
es la flota pesquera no esté inactiva, ahora dice Fischler que
hay que reconvertirla. Yo empezaría mejor por reconvertir a
Fischler, el que se traga las exigencias de Mohamed VI como se
las aceitunas crudas. Y aquel triste canto de Carlos Cano por
los marineros lo haría por nuestra virtual pérdida de
soberanía ante Europa. No sé por qué dicen que el ministro de
Agricultura y Pesca de España es Arias Cañete. Cada vez me
gustan más los ingleses objetores de Unión Europea cuando veo
que la pesca depende de un señor que no ha elegido nadie en las
urnas, que se cree que las aceitunas se comen crudas y que queda
ante las pretensiones marroquíes aproximadamente como la
portería de Linschenstein ante la selección española.