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El Picotazo

 Antonio Burgos

Onda Cero Radio


Comentarios en "Protagonistas" de Luis del Olmo

El "Picotazo" de Antonio Burgos se emite los martes, a las 6, 15 y 8,15 de la mañana

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La Justicia no es un cachondeo: es una provocación de alarma social

                                            Viernes, 6 de abril  del 2001

Pedro Pacheco se quedó corto, fue el suyo un palo cortado, por decirlo en términos de Jerez, Xeres, Sherry. Ojalá la Justicia fuera sólo un cachondeo. Es algo peor que un cachondeo: un peligro, una contradicción del sistema que todos queremos defender, a veces una temeridad. Estamentos judiciales hay, como la Audiencia Nacional, cuyos miembros parecen designados por enemigos, y determinados jueces hay que parece que en vez de birrete y toga usaran el embozo de una capucha, pero sin cachimba, no como la del Subcomandante Marcos, sino como las otras. Así que el pobre juez Garzón luchando contra los molinos del viento de la sangre, y van estos señores de la Audiencia Nacional y ponen en libertad a los gigantes de las aspas del ventilador que amenaza la vida y la libertad. Que los magistrados de la Audiencia Nacional no crean en los indicios racionales de criminalidad es algo así como si los canónigos de Valladolid no creyeran en Dios. Tenemos unos jueces de la Audiencia Nacional que me hacen a veces pensar que son como si Florentino Pérez se declarara forofo del Atlético de Madrid.

Y ojalá esto ocurriera sólo en ese punto negro de la senda constitucional que es la Audiencia Nacional. Pero el Supremo no le va a la zaga. Todo el mundo aquí defendiendo los derechos de la mujer, que hasta al chulo manos largas lo echan de Gran Germano, y va el Tribunal Supremo y no alcanza siquiera el listón de Manolo Escobar en materia de discriminación femenina por la minifalda. A Manolo Escobar, ya sabes, no le gusta que a los toros te pongas la minifalda. Ni a los toros ni para trabajar como azafata en el Ave, claro. Pero viene el Supremo y dice que no es discriminatorio que a estas trabajadoras del Ave, como si fueran vicetiples de una revista de Lina Morgan, las obliguen a enseñar piernas. Más que azafatas del Ave desde Atocha a Sevilla, el Supremo las cree vendedoras de sardinas frescués desde Santurce a Bilbao, pues las obliga a ir la falda remangada dos centímetros por encima de la rótula, luciendo la pantorrilla. Es como si a los azafatos masculinos del Ave les obligaran a trabajar como los modelos de lencería de caballeros que saca José Luis Moreno en su programa. Así que además de peligrosos, machistas. Porque otro tribunal dice que como la muchacha violada por un salvaje con pistola no era virgen, pues no hay tal violación.

Lo que les digo. Hubiera preferido que Pedro Pacheco no se hubiera quedado corto. La Justicia no es un cachondeo. En determinados ámbitos de su administración, es un peligro público, una causa continua de creación de alarma social, y encima sin en menor control, en esta sociedad donde se puede pedir la hoja de reclamaciones contra todo, menos contra estos jueces asilvestrados más peligrosos que un rotwailer.

 


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