Fusión de
Cajas, o dinero común con carné de partido
Jueves, 21 de junio del 2001
Sabíamos que el dinero no tiene patria ni
idioma, y menos ahora, con el euro, roto el molde de acuñar
pesetas. Un billete de 100 dólares se entiende en todo el
mundo, sin intérprete ni diccionario. Lo que no sabíamos es
que a estas alturas de globalización, de mercado único y de
Banco Central Europeo ordenando nuestras vidas y nuestras
haciendas, el dinero, que no tiene patria ni lengua, sí debía
tener carné de partido político. Lo digo por la rebullasca de
las Cajas de Ahorros de Sevilla. Más que una fusión es una
confusión lamentable de ansias de poder. Es increíble que una
sociedad de libre mercado se quiera hacer una utilización
política del dinero con el dinero de los demás, de los que
pagan la hipoteca y el crédito. A Chaves no les parecen
bastantes los casi 3 billones de pesetas de presupuesto que
maneja en la Junta. También quiere tener una caja única, con
paniaguados a sus órdenes. Como si las Cajas de Ahorros no
tuvieran pocos mangoneos con las instituciones públicas que las
controlan en plan Consejo del Poder Judicial, encima, la
fidelidad al partido. El jefe siempre tiene la razón y quiere
tener también la llave de la caja donde se guarda un dinero que
no es suyo. Chaves quería dar el golpe de poder autoritario
contra las Cajas de Sevilla y esperaba que le dijeran como a su
tocayo del Betis: "Lo que diga don Manuel". Pero
"lo que diga don Manuel" sólo se le dice en Sevilla
al verdadero don Manuel, no a Manolo Chaves. A Chaves las Cajas,
del unánime "lo que diga don Manuel", nada. La Caja
San Fernando sí ha dicho al final que lo que diga don Manuel.
Pero El Monte ha respondido: "¿Pero qué dices,
Manolo?"
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