Giménez
Reyna, el florero del Ministerio de Hacienda
Miércoles, 26 de septiembre del 2001
Cinco horas hablando. Como las cinco horas con
Mario de Delibes, pero con Enrique Giménez Reyna la comisión
parlamentaria. Cinco horas no habla ya ni Fidel Castro en sus
discursos kilométricos. ¿Y qué dijo el antiguo secretario de
Estado de Hacienda del PP durante cinco horas a los diputados?
Pues algo que se puede resumir en cinco segundos: que no a todo.
Que sí, que almorzó con su hermana la de Gescartera y con
Pilar Valiente la de la Comisión de Valores, pero que eso lo
debe investigar la Academia de Gastronomía, no el Parlamento. Y
que para perjudicados por Gescartera, ni los curas, ni la
Armada, ni la Policía, ni los ciegos: él. Que por Gescartera
se ha quedado sin trabajo y sin un duro, hasta con lo que
habían apartado para la pensión de mamá. De puro milagro no
pasó Giménez Reyna la gorra entre los diputados, qué lástima
de ex secretario de Estado.
No se enteró de nada ni sabía nada. Si Jaime
Morey iba de florero y era el padre de la novia, el secretario
de Estado iba también de florero en Hacienda y de hermano de la
hermana que era la jefa del novio de la novia. No recibió
dinero, no ejerció influencia, no informó al ministro, no vio
nada. Nada. En cuanto al dietario de su hermana la torpe, dijo
una frase memorable: "El diario de mi hermana es el diario
de mi hermana". Y usted, tan
torpe como su hermana. Si escribirlo todo en un dietario es
agravante de torpeza para ir a la cárcel, la falta de destreza
en el propio oficio es autoinculpación. ¿Cómo podía estar la
Hacienda pública en manos de un señor que tan no se enteraba
de nada que se ha quedado sin un duro en la mesa de trile del
chiringuito financiero de su hermana? Menos mal que lo han
cesado. Si no se enteró de nada perdió hasta las cejas de la
pensión de su señora madre, ¿cómo se iba a enterar de los
presupuestos del euro?
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