Anónimo
madrileño con móvil al volante
Miércoles, 7 de noviembre del 2001
"Anónimo veneciano" es una deliciosa
y cinematográfica música barroca y anónimo madrileño es una
solidaria y heroica historia de civismo. Un madrileño iba al
volante de su coche cuando oyó la explosión de la Prosperidad
y vio que aquellos dos que corrían no lo hacían espantados por
el estallido, sino que huían como las ratas que eran. Olvidando
los consejos de la Dirección General de Tráfico y el código
de circulación, cogió su móvil y sin soltar el volante llamó
a la Policía: "Voy persiguiendo a los dos etarras".
Este héroe del valor cívico la única recompensa que pide es
que se le mantenga en el anonimato. Es lo que han conseguido las
misas negras de Setién y las homilías diabólicas de Arzalluz,
que los policías se tengan que poner capucha para no ser
identificados y que los heroicos ciudadanos que se juegan el
pellejo ayudando a detener asesinos no tengan que volver a
jugárselo con la publicación de su nombre. Cuando veamos a los
dos asesinos detenidos del comando Madrid, irán por el
contrario a cara descubierta, sacando pecho ante los cómplices
y encubridores, sobre todo la que fue concejala batasuna, para
que luego digan que como se llame ahora HB no tiene nada que ver
con la ETA. Gracias a ese anónimo madrileño se han evitado
muchas muertes. Espero que su voluntad de anonimato sea por lo
que pensamos y no por lo que me temo. Como en vez de a Garzón,
que tiene un par de togas muy bien puestas, el sumario le toque
a un juez calzonazos de los que tanto abundan, estoy viendo que
suelta a los dos asesinos etarras por falta de pruebas y al
anónimo madrileño le pone un pedazo de multa por hablar por
teléfono mientras conducía.
Anteriores comentarios del
"Picotazo" de Protagonistas