Estos euros
modernos que tanto en Cai dieron que hablar
Miércoles, 12 de diciembre del 2001
Rato dice que el euro va a mejorar nuestra
economía, pero no tanto como la de ese vecino de Cádiz a quien
le ingresaron un talón de 700.000 pesetas, se equivocó el
banco, se las abonó como si fueran euros y se encontró de
golpe con 117 millones de pesetas como 117 millones de soles en
su cuenta corriente. Y al ver aquella gloria de saldo, se
dedicó a transferir los 117 millones hacia otras cuentas y a
sacarlos después en crudo, tacita de plata a tacita de plata,
para meterlos finalmente en el calcetín de una caja de
seguridad. Pero los bancos, que no perdonan, se dieron cuenta de
la bacalá y el afortunado por la lotería del euro no sólo ha
tenido que devolver la morterá, sino que ahora está procesado.
Redondeos como el de Cádiz quisiera yo que me hicieran en todas
partes, ahora que todo el mundo nos regala un euroconversor de
dos pantallas, en forma de llavero, como tarjeta de crédito. O
esos otros euroconversores de las barritas ópticas de pesetas y
de euros que son los más horteras del mundo, como esos cuadros
kitsch donde un Cristo te mira o no te mira depende de dónde lo
contemples. Mientras compramos el euromonedero y nos armamos el
eurolío con la eurocalderilla, Cádiz ha cumplido con su
tradición monetaria. Por eso al tío de los euros tendrían que
dejarle los millones. Al fin y al cabo, lo único que ha hecho
ha sido coger el euroconversor que le han regalado y traducir a
euros modernos aquellos duros antiguos que tanto en Cádiz
dieron que hablar.
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