|
|
 |
Celdas de
Guantánamo, mazmorra de Ortega Lara
Miércoles, 23 de enero del 2002
Las fotos de los terroristas afganos presos en Guantánamo han
levantado un clamor internacional. Tendríamos que inventar el
clamorómetro, el aparato de medir clamores. Si lo tuviéramos, lo
aplicaría a las fotos de los talibanes de Guantánamo y
seguramente la aguja señalaba 100. Pero acto seguido iría a las
hemerotecas, cogería las fotos de la liberación de Ortega Lara y
les aplicaría el clamorómetro para medir la indignación de
entonces: seguramente la aguja se quedaría en los 0 grados de
Lepe, ni frío ni calor. En el siempre revolucionario ejercicio de
la memoria, quiero decir que me hubiera encantado oír también
todas esas voces de Amnistía Internacional cuando se conocieron
las fotos de la mazmorra donde no un Estado soberano, sino una
pandilla de asesinos tuvo encerrado a Ortega Lara. Como aquí
andamos tan mal despachados de memoria como de valentía, me
permito recordar que, comparadas con la mazmorra de Ortega Lara,
las celdas de los terroristas afganos en Guantánamo son una suite
del Palace. Entonces no hubo ningún clamor internacional. Es
más: los que entonces se callaron como putas aún no están muy
convencidos de que los secuestradores de Ortega Lara no fueran de
no sé qué movimiento de liberación de no sé cuántos.
Querrán, probablemente, que a los terroristas afganos los tengan
como en las cárceles de España a los de su calaña etarra: en
celdas con televisión, recibiendo visitas y con comida a la
carta. Si antes, claro, no los han puesto en libertad esos jueces
calzonazos que se dan patadas en el culo para liberar a los que
manda trincar Baltasar Garzón.

|
|