La
reválida, igualitaria ITV de los planes de estudio
Miércoles, 6 de febrero del 2002
En mi colegio había un alumno de Bachillerato,
Palomeque, de muy buena familia, rico por su casa, que aunque
era muy listo no daba ni golpe y no estudiaba nada. El profesor
encargado del curso lo castigaba todos los días y le pegaba
unas broncas espantosas. Un día, como siempre, estaba el
profesor descargando truenos sobre mi condiscípulo:
-- Palomeque, no estudias nada de matemáticas,
no te sabes ni el rosa-rosae en latín... ¡Fuera de la clase!
Y Palomeque, muy serio, mientras cogía sus
bártulos para cumplir el castigo, como era rico por su casa,
dijo desafiante al profesor:
-- Se acaba usted de jugar el pavo de Navidad...
Su familia, a base de pavos por Navidad, suplía
las carencias escolares de Palomeque. Así hizo en el colegio
hasta cuarto, con pavos por Navidad y jamones a fin de curso.
Hasta que llegó la reválida, que como se hacía en el
instituto y allí no valían los pavos ni los jamones, a
Palomeque lo catearon como Dios manda y nunca acabó el
bachillerato.
Cuento la historia de Palomeque porque la
reválida sí que es democrática e igualitaria. La reválida le
pasa la ITV a lo que se ha estudiado en el colegio a base de
pavos o a base de estas educaciones permisivas en las que se
pasa de curso con cates incluidos. En la reválida está la más
equitativa garantía del aprobado. Si los coches pasan la ITV
para evitar accidentes, la reválida revisará esta enseñanza
descacharrada e iletrada. Exigir calidad en la enseñanza
evitaría el actual desastre curricular en el que preguntan a
los estudiantes que digan un poeta de la Generación del 27 y
responden que Lope de Vega.
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