Los ingleses
vuelven a ganar el Oscar de entierros reales
Miércoles, 10 de abril del 2002
A los que preguntan que para qué sirve una
Monarquía a estas alturas de curso del siglo XXI se les podría
responder: "Pues mire usted, sirve, entre otras muchas
garantías de estabilidad democrática, para que la realidad
supere a la ficción cinematográfica en esas ceremonias los
ingleses saben hacer como nadie". Ningún director de
Hollywood, ningún productor de ópera es capaz de montar un
espectáculo como el entierro de la Reina Madre. Así tuvo la
audiencia que tuvo, vamos, que ni Operación Triunfo ni Betty la
Fea, 400.000 personas a pie de calle, esperando desde la
madrugada de termos de cafés y sillas portátiles. Lo hacen tan
bien estos ingleses, que ninguna actriz, por muchas imitadoras
que le salgan, puede representar mejor el papel de Reina Isabel
II que la propia Isabel II. Ni ningún actor guaperas y maduro
se sabría tan bien el papel ni lo representaría tan de
maravilla como el propio Felipe de Edimburgo haciendo de Felipe
de Edimburgo. Por no hablar de la cantera, de los juveniles de
este elenco, los hijos de Carlos y Diana, absolutamente
insuperables, ni Tom Cruise lo hace mejor. Saben mantener estos
ritos y todos se saben su papel. Aunque han perdido el Imperio,
siguen dando imagen de Commonwealth. Y la difunta bien lo
merecía. Una Reina también fuera de lo normal, que hizo
popular y cercana la Monarquía bajo las bombas nazis, en las
duras, y que luego, en las más duras aún, supo contrarrestar
el pajarazo de Lady Di que por poco le cuesta la Corona a su
hija. En medio del espectáculo insuperable sonaron 101
cañonazos, porque era ciertamente una Reina de Guinness Book.
Si durar 101 años ya es raro, mucho más siendo reina, con las
poquitas Monarquías que van quedando. Igual que dan Oscar al
mejor guión y al mejor actor, cuando se trata de dar imagen de
Corona y de Historia con un entierro, el Oscar se lo llevan
siempre los ingleses.
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